AGUSTÍN RIVERA
PALMA.- «El
Pocero ya está aquí». Así empieza
Fernando Rayón su encuentro con los medios
de comunicación en referencia al juicio del
pasado martes en Palma. Estamos en Sa
Carrotja (Campos), escenario de la XIII
Jornada de Estudio para Empresarios
organizada por el Centro Universitario
Ariany.
Rayón, uno de los
periodistas que mejor conoce los entresijos
de Marivent y Zarzuela, ahora director de
La Gaceta de los Negocios, habló en
su charla de las eléctricas, ahora
íntimamente relacionadas con las
constructoras.
Lamentó el periodista
la escasa preparación de los constructores
españoles. Y resaltó: «En cada la provincia
hay un Pocero». En su opinión, todas
las obras hay que analizarlas y
fiscalizarlas, denunciando los casos de
corrupción urbanística que se suceden en el
país.
Propuso Fernando Rayón que las
comunidades autónomas fueran las encargadas
de vigilar los cada vez más crecientes
casos de corrupción urbanística en España.
Además, sin saber la pugna que tienen
Florentino Pérez y Villar Mir por la
construcción del nuevo hospital de
referencia de Baleares, ubicado en Son
Espases, nombró a estos dos empresarios,
quienes, como otros tantos de su ramo,
tienen que buscar negocio fuera de lo que
es su sector tradicional.
Burbuja
inmobiliaria
Rayón también
descartó la existencia de una burbuja
inmobiliaria y explicó que las
constructoras generaban una gran cantidad
de cash-flow que necesitan
«reinvertir» cuanto antes, según precisó el
director del diario
económico.
Mientras, Antonio
Argandoña, profesor titular de la Cátedra
La Caixa de Responsabilidad Social de la
Empresa y Gobierno Corporativo del IESE,
resaltó las tres dimensiones a las que se
enfrentaba cualquier empresa: la económica,
la social y la medioambiental.
En
este sentido, valoró muy positivamente el
acuerdo firmado esta semana por Sol Meliá
contra la explotación infantil y vaticinó
que esta medida será imitada por más
empresas. Argandoña también animó a que los
empresarios y directivos se esforzaran en
la innovación. «Los que innovan son los que
piensan completamente distintos y se salen
por la tangente», precisó el profesor
universitario.
Según explicó el
presidente del Comité organizador,
Feliciano Fuster, el programa de este año
está enfocado a cubrir la idea del
empresario como «alguien que tiene un deber
con la sociedad», por lo que, según dijo,
«su actividad debe estar guiada por unos
principios éticos y humanísticos, más allá
del beneficio económico».
«Hoy en día
se observa cómo el empresario ha ido
acortando la vista hacia el resultado
inmediato, que realmente debe tenerse en
cuenta, pero que le ha llevado a confundir
los medios con el fin. La empresa debe
rendir un servicio a la sociedad, ese es el
aspecto fundamental. La retribución es una
consecuencia», opinó.
Una de las
partes más importantes de la jornada,
organizada por el siempre eficiente
Francisco Bouthelier, basada en el
intercambio de experiencias y los coloquios
que se producen alrededor de las ponencias,
destacó Fuster, ex presidente de Gesa.
Al acto acudieron un centenar de
empresarios y directivos de Baleares que
participaron activamente en el debate, que
se prolongó hasta media tarde. El almuerzo
lo sirvió la empresa Menú.