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  Domingo, 22 de octubre de 2006 Actualizado a las 01:51
 

JOAN MIQUEL PERPINYÀ - Secretario general de la AUGC
«El Gobierno ha sucumbido a las presiones de la cúpula para no desmilitarizar el Cuerpo»

«Hay agentes que se suicidan o lo intentan como medida de protesta, es como una Intifada»- «Podría decir 50 casos de 'mobbing' en el Cuerpo de carrerilla»- «Si Mesquida no hace más que presidir desfiles y entregar despachos no va a cambiar nada» - «Hay gente que va a hacer todo lo posible para evitar la unificación» - «La Guardia Civil ha perdido un 200% de eficacia»

  A D E M A S
 «Si hubiera sindicatos, el escándalo de las facturas falsas no habría pasado»
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LORENZO MARINA

PALMA.– A comienzos de octubre, este agente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil se ha convertido en el portavoz de más de 25.000 guardias civiles. Joan Miquel Perpinyà (Palma, 1973) contó con el respaldo del 73% de los afiliados y fue nombrado secretario general de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, Pero su actividad reivindicativa viene de muy lejos. Se convirtió en la cabeza visible de Coproper, asociación fundada ante los escándalos de Luis Roldán. En diciembre de 2002, reconocía abiertamente su homosexualidad en la portada de la revista Zero tocado con el tricornio y bajo unas elocuentes declaraciones: «Soy guardia civil y gay». La desmilitarización del Instituto Armado capitaliza sus reivindicaciones.

–¿Cómo ha encajado el nombramiento del mallorquín Joan Mesquida como mando único del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil?–Esta decisión del Gobierno, un poco sorpresiva para todos, va a marcar lo que queda de legislatura. La capacidad que tenga Mesquida para hacerse con el control de dos instituciones complicadas, ya por sí cada una de ellas, y en conjunto muy difícilmente gobernables.

–¿Cree que se puede conciliar bajo una sola persona de forma efectiva la Policía Nacional y la Guardia Civil tal y como están ahora?–Si Mesquida no hace algo más que presidir desfiles y entregar despachos, no. Es el peligro de dirigir algo desde fuera. Cuando mandaba Arruche en la Guardia Civil, el secretario de Estado de Seguridad nos decía que lo importante lo tratáramos con él. Si ya es difícil de gobernar la Guardia Civil desde dentro, desde fuera más aún.

—¿Se puede generar algún tipo de agravio comparativo entre el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil?–Ahora Mesquida se va a reunir con los sindicatos de policía, porque se va a constituir la mesa de negociación. Con ellos se va a sentar a negociar, con nosotros no negocia nada. Van a aflorar mucho más los agravios porque tenemos un mismo jefe. Nadie va a entender que trate a unos de una determinada manera y a otros de otra. Es un problema que Mesquida tiene.

–¿Las criticas han arreciado desde el nombramiento de Joan Mesquida?–Ha habido gente, dentro de ambas instituciones que no se han cortado nada en criticar su nombramiento y esa maniobra. Todo el mundo sabe que es una maniobra del Gobierno. Nada de lo que hace Rubalcaba es gratuito. Además, hay gente que hará todo lo posible para que esto salga mal. Este es un primer paso. Nadie puede entender que haya un mismo director general para lo que eran dos direcciones generales si no hay más cambios.

–¿Entonces el nombramiento ha sido más estético que práctico?–Es un primer paso. No se pueden unificar si no hay un paso previo como es el nombramiento de un nuevo director general. Hay algo que nos indica que por ahí van los tiros: lo están negando sin que nadie les pregunte. Esto es lo que ha hecho Socías el día de la patrona. Cuando estás negando una cosa sin que nadie te pregunte, es que estás preparando hacerla.

–El programa electoral del PSOE hablaba de salvar las diferencias entre uno y otro Cuerpo...–Hablaba de una homologación retributiva de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Después negociaron con los sindicatos de la policía para tratar de reducir las diferencias con respecto a la policía autonómica. Ahora mismo no hay homologación. Ellos tienen algo más y, algunos de nosotros, tienen derecho a viviendas oficiales. Tiene que haber una homologación, pero no sólo retributiva. En todo.

–¿Cuáles son las principales cuentas pendientes?–¿Por qué se sanciona más serveramente a un guardia civil que a un policía? ¿Por qué se nos aplica a nosotros el Código Penal Militar y a ellos no? ¿Por qué con ellos se negocia las condiciones salariales y las modificaciones en las condiciones de trabajo y con nosotros no?

–Una de las reivindicaciones históricas de la AUGC es la desmilitarización del Cuerpo. ¿Es viable? ¿Sabe si el Ministerio del Interior está dispuesto a llevarla a cabo?–No creo que sean valientes para acometer una medida de este calibre a medio o corto plazo. Ojalá. Nosotros creemos que eso es bueno para el sistema público de seguridad. Los modelos militarizados en Europa, que son 25 países, sólo los tienen cinco, contando a España.

–¿De qué manera redundaría en el ciudadano contar con una Guardia Civil no militarizada?–El trabajo policial está muy lejos del trabajo militar. Los militares están dentro de los cuarteles y no tienen relación con los ciudadanos. Trasladar eso fuera crea muchísimas disfunciones. Una de las cuales es el elevadísimo número de bajas psicológicas que se producen dentro de la Guardia Civil o de suicidios, que es el extremo.

–Según un informe de la AUGC, cada 10 días se produce un intento de suicidio ¿a qué se debe?–En la Guardia Civil, hay gente que se suicida o lo intenta como medida de protesta. Lo que estoy diciendo es gravísimo. Yo esto lo he conocido en primera persona, porque estuve en el grupo de estudio de conductas suicidas, que se creó en la Dirección General, y hablé con muchos compañeros que habían intentado suicidarse. Lo contaban así: «Yo lo hice como protesta». Es como si fuera una Intifada.

–¿Existe mobbing en la Guardia Civil?–Podría decir 50 de carrerilla. Una compañera del puesto de Boñar, en León, denunció a un sargento por abuso sexual. Se fue al Juzgado militar y acabó sancionada. Según sus mandos, tenía que haber recurrido a la vía interna. Qué vía interna. La vía interna es él. Acabó de baja psicológica y en tratamiento. En Baleares, un capitán sancionó a un guardia civil por decir «estoy cansado antes de empezar». Le aplicaron un concepto por decir que estaba cansado: manifestaciones de tibieza o disgusto.

–¿Qué es lo que mueve a un guardia civil para que utilice el suicidio como medida de presión? –Esto desvela cosas. Hay muchos abusos de mandos, que tienen un poder omnímodo por el simple hecho de haber aprobado la oposición o comprado el examen, que ése es otro tema. El poder tan descabellado y desmesurado que se da a algunos mandos crea disfunciones. Los sistemas de gestión de empresas modernos promocionan gestión, liderazgo, no mando. La Guardia Civil se ha construido sobre una argamasa de miedo. El miedo a la sanción disciplinaria, el miedo a la expulsión, el miedo al cese en el destino. Eso no pasa en la Policía Nacional ni en la Policía Local. Eso afecta al ciudadano. Se pierde un potencial de servicio terrible y el mero hecho de tener una policía militar hace que se pierda eficacia.

–¿Ha perdido realmente eficiacia la Guardia Civil?–Lo dicen las estadísticas. La delincuencia en el ámbito de la Guardia Civil ha aumentado en los últimos 10 años un 200%. Si esto no es perder eficacia ya me contarás qué es lo que es. Tratar de poner diferencias entre la criminalidad urbana y la criminalidad rural cada vez tiene menos sentido. Por qué a un ciudadano que vive al final de la calle Aragón le atiende un policía, que tiene todos sus derechos, y, si embargo, cruzas el torrente y para lo mismo te atiende un funcionario que tiene recortados sus derechos y con naturaleza militar.

–¿Qué países europeos mantienen aún una policia con status militar?–Son cinco. Francia, Italia, Portugal, Holanda y España. Es lamentable que a la hora de planificar nuestras Fuerzas de Seguridad miremos a Polonia, Hungría o a Rumanía antes que mirar a Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Bélgica, Alemania, Dinamarca, etc. Estos cinco países tienen una larga tradición histórica de potencias coloniales. Eso marca mucho las Fuerzas de Seguridad. Tenían unas fuerzas que igual masacraban a la población indígena que la defendían al día siguiente. Servían para ocupar el territorio, que es el modelo que copia la Guardia Civil. Maneja patrones absolutamente obsoletos, que tienen que modernizarse.

–¿Cuáles son los derechos que tiene restringidos un guardia civil?—El derecho a la libertad de expresión está severamente restringido. Muy pocos tenemos el privilegio de que no nos sancionen por decir lo que estoy diciendo aquí, aunque Dios sabe lo que puede pasar mañana. La libertad de residencia, vivir donde uno quiera. Moverse libremente por el territorio nacional. Derecho a la libre sindicación, un derecho fundamental que tienen reconocidos prácticamente todas las policías en Europa, incluida la Policía Nacional en España, y no genera mayores problemas. ¿Por qué no se nos reconoce? Hay ejércitos, como en Alemania, en el que los militares tienen ese derecho y no pasa nada. Conciben lo militar de otra manera.

–A pesar de estas trabas ¿Cómo surgió entonces la AUGC? –Gracias a la libertad de asociación. Es la que nos rige. Hasta hace 12 años, los guardias civiles no podían pertenecer a asociaciones. De hecho, todavía hay una ley que lo prohíbe, las Reales Ordenanzas, que, por cierto, son preconstitucionales. Dicen que no podemos pertenecer a asociaciones reivindicativas. Esto lo ha matizado el Tribunal Constitucional. Al fin y al cabo, reivindicativo es todo. Cuando pides vacaciones es reivindicativo. Se ha reconocido ese derecho y somos una asociación cultural. Todo el mundo sabe que no somos una asociación cultural. Somos un sindicato. Sólo que no hacemos negociación colectiva y huelga.

–Hay alguna posibilidad que se regule el fin de la militarización de la Guardia Civil.–Si miras el arco parlamentario, la mayoría piensa así. Sólo el PP y un sector del PSOE está en contra. El resto está a favor ¿Por qué no se hace? A nuestro entender, el Gobierno está sucumbiendo a las presiones de los militares, de la cúpula militar del Cuerpo y de las Fuerzas Armadas. Siempre hay promesas, pero los guardias están cansados de la palabrería del PSOE.

–Si se aprueban, por fin, estos derechos sindicales cuáles serían las consecuencias.–Más eficacia policial. Cuando se dignifica y se entregan derechos que otros profesionales de la seguridad pública ya tienen, eso redunda en un beneficio para la institución. Dignificar la institución es mejorarla. Mejorar la motivación de los agentes y el trabajo público que se hace. Creemos que se evitarían errores de descoordinación que han sucedido en el pasado. En la Guardia Civil hay un sistema de ordeno y mando soviético. Al de arriba no le va bien hacer una cosa, no se hace y punto. Sin que la prioridad sea esclarecer un hecho, sino conseguir una medalla. Para eso hay que ser políticamente correcto.

–¿Pero ha mejorado la coordinación con la policía?–La Guardia Civil está trabajando con la policía mauritana y senegalesa. En cambio, no está trabajando con la Policía Nacional. Los acuerdos que firmaron en abril con la Policía Nacional no se están aplicando a la Guardia Civil. Los que negocian nuestros derechos son los jefes. He dicho que no hay un sindicato en la Guardia Civil y no es cierto. Hay un sindicato: el del mando. Negocian para ellos.

–Entonces, no ha habido ningún cambio sustancial en la Guardia Civil en los últimos años... –Protagonizamos un golpe de Estado. La institución sigue exactamente igual. Hubo un teniente coronel que mató a dos o tres personas en la Comandancia de Albacete, Peñafiel, y no ha cambiado absolutamente nada. Tuvimos el GAL verde, el caso Ucifa, el escándalo por los explosivos del 11-M y nada ha cambiado en la institución. Y el caso Luis Roldán, que se lo agradecemos porque al denunciarlo nos vio nacer.

 
   
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