El ex jefe de Administración de la
Policlínica Miramar admite que se llevan a
cabo numerosos cobros «en metálico». Así,
Jaime Capó, que ha ocupado este cargo
durante 26 años, declaró el pasado viernes
ante el juez que «el doctor Ramis cobraba
en metálico cada semana 500.000 pesetas» y
presentaba esta práctica como algo
habitual. Asimismo señalaba al presidente
del Consejo de Administración, Miquel
Dalmau, como máximo responsable de todas
estas operaciones.
Por su parte,
Dalmau se defendió ante el juez el pasado
21 de abril apuntando que detectó un
«descuadre» en las cuentas de la
Policlínica Miramar y que, a partir de ese
momento, adoptó la decisión de encargar una
auditoría. La principal anomalía detectada
por Dalmau pasó porque «había ciertos
médicos externos que llevaban
aproximadamente seis meses sin cobrar sus
honorarios mientras que el doctor Ramis
había cobrado a cuenta ciertas cantidades
de aproximadamente 900.000 euros».
Acto seguido dio «personalmente» la
orden de «no pagar ninguna otra cantidad a
Ramis y a sus asociados», apostilló el
máximo responsable del centro. Ramis
sostiene que por culpa de la gestión de
Dalmau y Pizà, «la ocupación ha caido
terriblemente»; «los extranjeros están a
menos de la mitad»; «y la Policlínica
Miramar está dando una imagen pública
negativa con gran incidencia en las
compañías aseguradoras». En opinión de este
especialista, «la Policlínica es una
sociedad donde lógicamente mandan las
mayorías, pero los médicos no son meros
empleados sino que participan en el
negocio».