Con una plantilla de tan sólo media
decena de empleados, Maria Antònia Munar
logra una facturación de medio millón de
euros. Y, en consecuencia, con dichos
ingresos la sociedad carbonera de Maria
Antònia Munar sólo debe hacer frente a
cinco nóminas mensuales.
Mientras la
presidenta del Consell de Mallorca obtiene
el máximo rendimiento con la mínima
infraestructura, incurre una vez más en un
conflicto de intereses derivado del puesto
que ocupa y de las actividades paralelas
que desarrolla.
Si con Bamusa se da
la paradoja de que Munar transporta la
grava de las carreteras que diseña y
adjudica; con la sociedad Trasiego de
Carbones Alcúdia, Munar hace negocios con
la central que está obligada a inspeccionar
la institución pública que preside.
Las competencias urbanísticas y
medioambientales de Es Murterar residen en
el Consell de Mallorca. Aun así, la máxima
responsable de Unió Mallorquina (UM) no
sólo no ha dado a conocer públicamente esta
actividad sino que no se abstiene en las
decisiones que afectan tanto a Gesa como a
su central, la mayor de Baleares. No
obstante, su carbonera podría tener los
días contados ya que Gesa medita cambiar el
combustible de Es Murterar y sustituir el
carbón por gas.