R. D. Y.
SON SERVERA.-
Caminan por parejas o en pequeños grupos,
siempre en silencio o hablando en voz baja.
Son capaces de aguantar horas y horas
sentados frente al enorme panel de
resultados, observando cómo los operarios
colocan los carteles con números a modo de
abejas en un panal. Visten con ropa
veraniega y suelen portar un vaso de
cerveza en la mano. Ahí están, aplaudiendo
todos los golpes mínimamente decentes de
cada jugador.
Son los centenares de
aficionados que cada día acuden a las
instalaciones de Pula Golf a disfrutar en
directo del Mallorca Classic. La grandísima
mayoría es extranjera, pero no suelen
mostrar ninguna preferencia y reparten sus
aplausos y susurros de ánimo a todos los
jugadores. Ellos forman parte de ese sector
que quiere atraer el Govern impulsando
acontecimientos como el Mallorca Classic.
Hablamos del turismo de golf.
Los
datos que maneja el Ejecutivo balear
parecen demostrar que este tipo de
visitantes deja dinero, sobre todo aquéllos
que acuden a jugar en las fechas en las que
no hay torneos. Durante esta semana, todos
se tienen que conformar -que no es poco-
con ver de cerca a algunos de los mejores
jugadores de Europa. José María Olazabal,
Padraig Harrington y Sergio García
concentran la mayor parte de las miradas,
aunque los líderes del torneo siempre
tienen un buen tirón, sobre todo durante
este fin de semana, cuando se decide el
ganador.
Sin embargo, seguir a las
estrellas por el campo de Pula supone
caminar unos cuantos kilómetros, así que
muchos de ellos, que ya tienen unos años
para andarse con riesgos, prefieren
quedarse en la entrada del campo. Allí
pueden contemplar el green del hoyo 18 y
ver el panel de resultados cómodamente
sentados. Por si esto fuera poco, la
organización ha instalado este año una
pantalla gigante en la terraza del Pasta
Pula para los más cómodos. Allí pueden
comer y beber a tutiplén, ya que este
restaurante está reservado para
ellos.
Otra de las novedades de esta
edición son las dos redes de prácticas con
profesor incluido. Todo aquél que lo desee
puede probar su drive en unas instalaciones
hinchables para recibir después de los
consejos de un instructor. Muchos ya vienen
enseñados de casa, pero de todo tiene que
haber en la viña del Señor, así que siempre
se puede ver a alguien que no ha cogido
nunca un palo de golf.