JAVIER MARTÍNEZ
MADRID.- Las
semifinales del Masters Series de Madrid se
decantaron en un tiempo global de tan sólo
una hora y 50 minutos. Roger Federer
culminó un monólogo sublime y se impuso a
David Nalbandian por 6-4 y 6-0, mientras
que Fernando González venció por 6-3 y 6-1
a un Tomas Berdych desactivado de antemano
por la actitud maleducada y revanchista de
un público que no le perdonó su feo gesto
tras derrotar a Nadal. Ligero menú en la
sobremesa del sábado para los 32 euros que
costaba la entrada más económica, pero
buena parte de la culpa se le debe atribuir
a una afición que pareció no acudir para
gozar de un espectáculo tenístico, sino
para saldar cuentas con el hombre que había
frustrado en buena ley la final
soñada.
El partido definitivo (15.30
horas, La 2) sí contará con uno de los
hombres señalados en el guión. Federer hizo
honor a su formidable crédito con una
actuación soberbia. Bien sabe de sus
cualidades Fernando González, vencido en
los siete enfrentamientos previos. El
chileno se encuentra ante la primera final
de un torneo de esta categoría tras un
duelo que se le puso de cara antes de
empezar. Tomas Berdych soportó las insidias
y el rencor de la hinchada. Los aficionados
habían sido advertidos de que un
comportamiento inadecuado podía provocar
sanciones para el torneo. El juez de silla
reiteró su petición de silencio a lo largo
del encuentro. Sin restar méritos al
chileno, es evidente que el partido estuvo
condicionado por los dislates de una grada
en buena parte sin pedigrí.