MIREYA
ROURA
PUIGPUNYENT.-Puigpunyent quiere
acercarse a la autosuficiencia en materia
de energía. La fórmula: implantar un parque
fotovoltaico que se extienda a lo largo de
40.000 metros cuadrados aproximadamente. Lo
equivalente a cuatro campos de fútbol. Esta
iniciativa no surge de la administración,
ni de un negocio particular. Nace de la
misma sensibilidad ciudadana y es una de
las apuestas incorporadas en la Agenda
Local 21 del municipio, un documento
consensuado entre las autoridades, los
ciudadanos y los agentes locales que
pretende alcalzar el desarrollo sostenible
a medio y largo plazo.
Aunque el
proyecto aún se está gestando, ya se han
dado los primeros pasos. El alcalde del
municipio, Joan Ferrà, y Avel·lí Blasco,
rector de la UIB, firmaron ayer un convenio
de colaboración para desarrollar un
proyecto de investigación. El fin es
averiguar si la implantación de un parque
de energía solar fotovoltaica es viable
territorial y ambientalmente
hablando.
«Buscamos ser respetuosos
con el medio ambiente. Por eso queremos que
los expertos nos digan dónde podemos poner
el parque y cuántas placas se pueden
implantar», explicó ayer el concejal de
Medio Ambiente, Miquel Ramon. De esta
manera, quieren que las placas se mimeticen
con el paisaje, evitando que se afee el
paisaje montañoso de Puigpunyent.
El
Ayuntamiento asumió esta propuesta de
algunos de los 1.513 ciudadanos que tiene
Puigpunyent. «No lo iniciamos como negocio
particular de ningún promotor, como pasa en
la mayoría de lugares de España, sino como
un tema participativo», aseveró el
concejal. En este sentido, ha encargado un
informe jurídico para buscar la fórmula más
adecuada. Ésta podría pasar por constituir
una Sociedad Mixta. El siguiente paso sería
que los interesados pidieran un crédito al
banco para financiar el parque. Pero
progresivamente irían recuperando la
suma.
Vender la energía a
Gesa
En este sentido, cabe
destacar que esta hipotética sociedad no
podría utilizar directamente la energía
producida en el parque. La tendrían que
vender a Gesa. Así lo estipula la Ley.
«Podríamos ser autosuficientes en el
sentido de que venderíamos a Gesa la misma
energía que consumimos», dijo
Ramon.
Los beneficios serían tanto
individuales como comunitarios. Por una
parte, los vecinos amortizarían la
inversión. Por la otra, este bien
patrimonial vecinal podría atraer al
ecoturismo y acarrear oferta complementaria
para este pueblo sin mar.
Pero no se
puede empezar la casa por el tejado.
Faltarían los trámites. La nueva
infraestructura se instalaría sobre suelo
rústico; por lo que es el Consell el que
tendría que autorizarla. No obstante, y
dado que este tipo de iniciativas no
disponen todavía de normativa legal en
Baleares, el decreto queel Govern está
preparando en cuestiones de energía podría
cambiar las cosas.
Aún así,
Puigpunyent ya ha enseñado el proyecto al
Govern y al Consell. «No creo que haya
muchas restricciones en materia de suelo
para implantar este tipo de energía
renovables», dijo Ramon quien adelantó que
la infraestructura sólo ocuparía el 0,07%
del municipio.