El vicepresidente y consejero de
Justicia e Interior de la Comunidad de
Madrid, Alfredo Prada, destacó ayer que los
equipos de prevención del maltrato
promueven que las víctimas «recuperen la
normalidad, la tranquilidad y la
libertad».
Prada quiso aclarar que
los brazaletes no son la panacea para
evitar los malos tratos, pero que
contribuyen en buena manera a que no se
repitan las agresiones. Además, destacó el
importante papel que tienen a la hora de
disuadir a los agresores de acercarse a su
ex compañero o ex compañera.
La
Comunidad de Madrid, que ha dictado unas
2.500 órdenes de alejamiento, puso en marzo
a la disposición de los jueces unos 100
equipos de pulseras. De ellos, se han
implantado de momento 10. Este dato ha
servido de base al Govern para pensar que,
por ahora, 25 equipos serán suficientes
para Baleares.
El vicepresidente
madrileño también explicó que este sistema
requiere la participación voluntaria de las
víctimas. Además, puso de relieve que la
importancia del prototipo consiste en que,
además de dar seguridad a la víctima, le da
la oportunidad de correr, esconderse o
pedir auxilio cuando tiene constancia
gracias a su busca de que su agresor
está en las proximidades.