MARIONA CERDÓ
PALMA.- El Govern
pondrá en las próximas semanas a
disposición de los jueces de Baleares las
25 primeras pulseras anti malos tratos. La
consellera de Presidència, Rosa Puig,
presentó ayer ante los medios de
comunicación el kit definitivo para
la prevención de la violencia doméstica. Y
anunció que se reunirá hoy con el juez
decano del Tribunal Superior de Justicia de
Baleares (TSJB) para comunicarle que los
dispositivos están ya a su
alcance.
La potestad de obligar a un
agresor a llevar el brazalete corresponde a
los jueces, no al Govern. Es por ello que
el Ejecutivo balear se ha limitado a
adquirir los dispositivos de prevención de
las agresiones. Ahora les toca a los
juzgados decidir qué maltratadores deben
llevar la pulsera contra la violencia
doméstica.
La reunión de hoy es para
comunicar al Tribunal Superior de Justicia
que los dispositivos ya han llegado a
Baleares y que por lo tanto están a su
disposición para cuando quiera empezar a
implantarlos. Además, Puig tiene previsto
volver a reunirse la semana que viene con
varios responsables de los juzgados de las
Islas para explicarles el funcionamiento
técnico de los brazaletes y todos sus
complementos.
Puig manifestará a los
jueces su disposición a entregarles los
equipos en el momento que se lo pidan. «Si
los quieren para dentro de una semana, se
los daremos en ese plazo», indicó en
declaraciones a este periódico. Además,
durante la rueda de prensa, la consellera
explicó que no habrá problemas para
conseguir mas dispositivos en caso de que
los juzgados no tengan bastante con los 25
existentes en estos momentos.
El
kit anti malos tratos es un complejo
sistema que cuenta con siete aparatos
distintos. Tres son para el agresor y los
cuatro restantes para la víctima. Se trata
de dos unidades de localización, un
brazalete con aspecto de reloj, una
terminal GPS y dos repetidores de
transmisión.
El agresor debe llevar
permanentemente el brazalete y un
transmisor de aspecto parecido a un móvil
que localiza en todo momento el lugar en
donde está. La pulsera, que puede colocarse
en la muñeca o el tobillo, transmite
constantemente una señal de radio que es
detectada tanto por su propio aparato
transmisor como por el dispositivo que
lleva consigo la víctima.
Si el
maltratador abandona el localizador y lo
separa más de 20 metros del brazalete,
salta una alarma en los servicios de
emergencias del 112. Del mismo modo, si se
quita la pulsera, los equipos de seguridad
también lo detectan. El kit del
agresor cuenta además con un repetidor de
proximidad para liberarle de la obligación
de llevar encima el transmisor cuando está
en su casa.
Por su parte, la víctima
debe tener siempre consigo una unidad de
notificación portátil, que tiene un aspecto
parecido al de un busca. Este
aparato detecta la proximidad del agresor y
se lo comunica a la víctima mediante
sonido, vibración y un texto en la
pantalla. Cuando esto sucede, la maltratada
debe accionar una terminal GPS, con la que
se puede poner inmediatamente en contacto
con el 112, que manda seguidamente un coche
patrulla al lugar donde se
encuentre.
La víctima dispone también
de un teléfono fijo que detecta la
aproximación del agresor al domicilio,
avisa acústicamente a la víctima de la
cercanía del agresor y notifica al 112 las
situaciones de peligro. Por último, cuenta
con un repetidor de proximidad que aumenta
el alcance de detección de la cercanía del
agresor.