M.R
SON SERVERA.- Las obras que
harán de Cala Millor un lugar más acogedor
y que potenciarán el núcleo turístico de
cara al invierno empiezan hoy su periplo de
cuatro meses. El proyecto de
embellecimiento, que cuenta con un
presupuesto de ejecución de cuatro millones
y medio de euros, prevé desestacionalizar
la primera línea de mar transformando sus
calles para que acojan oferta
complementaria.
La remodelación
íntegra se desarrollará en el marco del
consorcio Pla de Cala Millor integrado por
el Ayuntamiento de Son Servera, que
aportará un tercio de la inversión, y la
Conselleria de Turismo, que se hará cargo
del resto.
Actualmente, la primera
línea de mar constituye un núcleo denso,
con calles poco hospitalarias. El objetivo
es, por tanto, humanizar el espacio y
dotarlo de una infraestructura ambiental
que propicie el desarrollo y el fomento del
sector terciario. Ahora bien. Esta nueva
infraestructura de interés comercial y
lúdico tendrá cierta continuidad en el
espacio y en el tiempo.
La calle
peatonal de Cala Millor constituye una
arteria importante para los viandantes. Sin
embargo, está muy activa en verano y
demasiado desolada en invierno. El
Consorcio prevé sustituirla por un conjunto
integrado de cuatro islotes, un parque y
una serie de inmuebles. De esta forma, se
creará un espacio continuo entre la playa y
el parque posterior.
Todo este
conjunto estará servido de un gran
aparcamiento que, a su vez, potenciará el
carácter peatonal de la vía principal.
Sobre éste, el Ayuntamiento levantará una
plaza multiusos y una terminal de carril
bici a la que no le faltará un Bici
Park que tendrá la capacidad para
albergar 100 bicicletas.
En este
sentido, se establecerá un circuito para
hacer footing y otro para las
bicicletas que, con origen en la Costa dels
Pins, se bifurcará hacia Cala Bona, Son
Servera y la zona ya embellecida de Cala
Millor. Para completar este paisaje, se
cambiará el mobiliario urbano, el de los
jardines y la señalización.
El
proyecto contempla también la reconversión
física de la primera línea de mar. Las
calles, tal y como ahora se conocen, se
desmantelarán. En su lugar, se habilitará
un empedrado que se complementará con
baldosas hidráulicas. Además, se sustituirá
la actual red de alumbrado público por una
nueva y se renovarán las conducciones del
alcantarillado, las de electricidad y las
hídricas.
Todas estas actuaciones
conseguirán, según el Ayuntamiento, dar un
giro de 180º al núcleo turístico. Se prevé
acabar con el carácter fantasmagórico que
impregna a Cala Millor cuando se acerca el
invierno. Asimismo, si ahora los turistas
invernales no disponen de oferta
complementaria, se pretende activar toda la
zona y convertirla en un polo de atracción
que estimule al turismo sobretodo el
invierno.
Todas estas intervenciones
se alargarán a lo largo de cuatro meses. No
obstante, y con el fin de evitar las
molestias a los vecinos, se desarrollarán
en tres fases que, a su vez, se
subidividirán en zonas de actuación. De
esta manera, se trabajará en una zona, que
siempre tendrá una calle para permitir la
circulación y el acceso, sin perjudicar al
resto de la barriada.
Para evitar el
caos circulatorio, el Ayuntamiento
habilitará núcleos de aparcamientos en la
parte posterior de la zona en obras. Así,
se podrá descongestionar la primera línea
de coches que buscan aparcamiento.
La hoja de ruta de estas obras empezará con
la ampliación de la red de pluviales y
posteriormente se ejecutará el resto de
redes. El hecho de empezar el proyecto en
octubre, y que se haya establecido un plazo
de ejecución de cuatro meses, ayudará a
minimizar las molestias.