E. F.
MARRATXÍ.- La conselleria de
Medio Ambiente ya ha enfilado el camino
para abastecer de agua a los término
municipales de Marratxí, Llubí y Maria de
la Salut. El Consejo de Administración de
la Agencia Balear del Agua ha adjudicado
las obras que renovarán las redes de agua
potable de estos municipios y que suponen
dos de los grandes proyectos contemplados
dentro del Plan de Infraestructuras
Hidráulicas del Govern.
La empresa
FCC Construcción S.A. se hará cargo de la
construcción de una conducción que
abastecerá de agua procedente del acuífero
de s'Estremera al municipio de Marratxí.
Las obras cuentan con un plazo de ejecución
de seis meses y un presupuesto que se eleva
a un total de 2.187.000 euros.
La
conducción se iniciará en uno de los pozos
que se han hecho en las obras de Sa Costera
y finalizara en una cañería cercana al
cementerio de Bon Sosec.
Por otra
parte, la empresa encargada de la
conducción que unirá los municipios de
Llubí y Maria de la Salut será UTE
Hispánica Constructora Illenca s. a. Esta
conducción se iniciará en la estación de
bombeo ubicada en el camí de Son Sitjes y
finalizará en el depósito de agua potable
de Maria. El proyecto costará 2.497.144
euros y su duración, al igual que la del
anterior, será de seis
meses.
Asimismo, se han aprobado
otros dos proyectos en el municipio de Sa
Pobla que van orientados a evitar la
inundabilidad de zonas con deficiente
sistema de drenaje. Éstos son la mejora de
la zona de Sa Llebre y el torrente de Búger
y la mejora del canal de riego de Es
Vinyet.
Las diferentes propuestas
para los proyectos de Marratxí y Maria de
la Salut salieron a concurso el pasado mes
de julio. Fue el comienzo de unos proyectos
que urgen especialmente en estos
municipios.
En Marratxí
concretamente, la búsqueda de fórmulas para
la mejora de la calidad del agua y la
solución de la escasez de recursos hídricos
es añeja. Las denuncias sobre el mal estado
de este bien escaso en el territorio
marratxiner vienen dándose con mucha
frecuencia durante los últimos años.
Los pozos de agua que abastecen los
grifos y fuentes públicas están altamente
salinizados. Algunos análisis arrojaron
baremos de 411 miligramos de cloruro sódico
por litro, cuando la normativa estipula un
máximo de 250, o lo que es lo mismo, un 65%
por encima de los límites considerados como
adecuados por las autoridades
sanitarias.
Algunos vecinos
denunciaron que de sus grifos salía tierra,
así como otros inconvenientes derivados de
la gestión del concesionario: cobros
abusivos, frecuentes cortes del suministro
y fugas incontroladas a causa del pésimo
estado de las tuberías en alguna zonas.