NOVEDADES. ¿No les parece que la
actualidad local del otoño está resultando
un poco aburrida? De momento no nos está
trayendo demasiadas novedades, incluso el
tiempo parece detenido en el verano.
Seguimos más o menos con lo mismo. Los
escándalos del curso pasado continúan en
los Juzgados, a la espera de que la lenta
maquinaria de la justicia los resuelva
algún día. Ya conocen el lema del presunto
corrupto: júzguenme despacio que tengo
prisa. ¿Prisa?, sí, prisa por conseguir que
la opinión pública se olvide del asunto, o
se aburra de seguirlo en los periódicos.
URGENTE. En cuanto al inicio de las
obras del futuro Palacio de Congresos todo
sigue como de costumbre, detenido en el
tiempo, como suelen estar muchos de los
asuntos que afectan al progreso económico
de la ciudadanía. Aquí el lema que se
aplica también es muy conocido: todo lo que
es urgente para el partido en el poder deja
de serlo para los partidos de la oposición
y hasta para los socios de gobierno,
principalmente para éstos. Y el ciudadano
que se fastidie, que para eso está. En fin,
lo de siempre.
ANTENAS. ¿Y Munar, qué
novedades está aportando al otoño? Pues no
muchas. La presidenta del Consell,
consciente de la dificultad de reclutar
votantes entre la ciudadanía, los sigue
buscando entre los televidentes. No es la
única, el televidente es una pieza muy
cotizada entre los cazadores de votos. Lo
tiene todo: docilidad, candidez, pasividad,
simplonería. Lo raro es que no hayan creado
aún el voto por televisión, como a los
chicos de Operación Triunfo y Gran Hermano
o a Carmencita Martínez Bordiú, esa señora
de la que su ex cuñado Jimmy Giménez Arnau
dice que tiene todas las gracias menos las
propias del cerebro. Me cuentan que
Carmencita está siendo muy votada por los
televidentes y es que ya se sabe, Dios los
cría y ellos se votan.
DANZA. A
Maria Antònia no la veo bailando en la
TeleMunar, que eso sí que animaría el
otoño. No digo que no tenga aptitudes para
la danza, una mujer que consigue que casi
todos los políticos isleños bailen al son
de su cuerda podría tener compañía de baile
propia, pero no puede estar en todo y mucho
menos ahora que tiene que concentrarse en
su nueva vocación profesional: la de
antenista.
Munar se ha propuesto
antenizar Mallorca y eso lleva muchísimo
peligro. No puedes estar con la cabeza en
otra parte porque igual, en un descuido, te
precipitas al abismo desde la azotea. ¿Es
que instala ella misma las antenas? Pues se
conoce que sí, de otro modo no aparecería
su silueta en el impreso de solicitud de
instalación; vendría la silueta del
antenista, o no vendría ninguna. ¿Es ella
realmente? Ella o su doble exacto, que
tanto monta, con su bolso, su maletín y su
faldita tubo. Sólo le falta el paraguas de
Mary Poppins para volar y aterrizar en los
tejados. Pero hablando de Munar cualquier
cosa es posible.
HOSPITAL. Y ahora
pasemos al otro gran asunto del otoño, la
adjudicación de las obras del hospital de
Son Espases, que sigue como estaba, a la
espera de que el Govern balear encuentre
peritos capaces de explicar por qué hay que
pagar 100 millones de euros más en la
construcción y mantenimiento del edificio.
A este respecto, respondiendo a las
acusaciones de la oposición, la consellera
de Salud y Consumo, Aina Castillo ha dicho
que «es imposible que haya más
transparencia en el procedimiento de
adjudicación», pero entonces, si está tan
claro, ¿por qué no se aclaran los peritos
consultados hasta ahora? Bueno, esperemos
que los economistas e ingenieros encuentren
la claridad que no han sabido hallar los
juristas. Y en último extremo, si el asunto
sigue sin aclararse, siempre queda el
recurso de recurrir a los videntes, esas
gentes capaces de ver y comprender más allá
de lo humanamente posible. Lo importante es
que el asunto esté claro, como dice la
consellera, porque si está claro, es
cuestión de seguir buscando peritos hasta
encontrar uno que se aclare, que alguno
habrá, aunque haya que buscarlo en las
páginas amarillas.
En resumidas
cuentas: seguimos a la espera de nuevas y
excitantes novedades.
martazoreda@ccr.es