Primero le permitió a Riutort cobrar
tarifas ilegales en Marina Port de
Mallorca; luego pasó por alto su estrategia
para engañar a la Autoridad Portuaria de
Baleares con el objetivo de lograr la
concesión ganando el concurso de la mano de
Agromán-Ferrovial y desvinculándose en
plena licitación de la constructora
mediante un contrato privado; y ahora le
permite cobrar nuevas tarifas ilegales.
Pero no sólo eso.
Joan Verger también
ha consentido a su socio Juan Antonio
Riutort ampliar el número de amarres de
Marina Port de Mallorca. El empresario
obtuvo la concesión para explotar 152
puntos de atraque y ahora tiene a su
disposición más de 200. La clave, una serie
de «autorizaciones temporales» de Verger
para reconvertir la parte exterior del
dique de abrigo del puerto y así albergar
megayates.