JUAN RIERA ROCA
PALMA.- El doctor
Francisco Manuel Kovacs, presidente de la
Fundación Kovacs ha advertido a la
comunidad médica internacional en el marco
del Congreso Anual de la North American
Spine Society de los estudios que aseguran
que «las pruebas científicas desaconsejan
el uso de las prótesis de disco
intervertebral lumbar».
El doctor
Kovacs, que es además director de la Red
Española de Investigadores en Dolencias de
la Espalda (REIDE) presentó un análisis de
todos los estudios científicos realizados
en el mundo sobre estas prótesis, en el que
también ha participado el doctor Javier
Olabe, neurocirujano de la Clínica Juaneda
y de Son Dureta.
Los resultados de
estos trabajos demuestran que este tipo de
prótesis no mejoran el tratamiento de las
dolencias de la espalda y de que por el
contrario, suponen un riesgo mayor e
injustificado para los pacientes. A pesar
de no estar regulado su uso hasta ahora se
han implantado más de 15.000 prótesis en el
mundo.
La exposición fue hecha por
Kovacs en un ambiente que si bien no se
debería denominar «hostil», sí que debió
ser escenario de tensos debates tras las
afirmaciones de los investigadores
mallorquines: Kovacs habló en un acto
organizado por la industria que fabricas
las prótesis y ante 5.000 médicos que las
colocan.
La revisión, encargada por
la Agencia de Evaluación de Tecnologías del
Ministerio de Sanidad- ha sido realizada
por REIDE. Las prótesis de disco
intervertebral lumbar son unos modernos
dispositivos artificiales de alta
tecnología diseñados para sustituir el
disco intervertebral en pacientes en que se
ha deteriorado.
Su uso en España no
está regulado ni ha sido aprobado
oficialmente por ninguna autoridad
sanitaria, aunque ya se han implantado a
pacientes. Para determinar si su eficacia y
seguridad hacían conveniente incorporarlas
al tratamiento de las dolencias de la
espalda, la Agencia de Evaluación convocó
un concurso.
El objetivo del mismo ha
sido realizar una revisión sistemática que
analizara todos los estudios científicos
realizados al respecto. El concurso fue
ganado por la Red Española de
Investigadores en Dolencias de la Espalda
(REIDE), y la revisión fue realizada por
cuatro de susprincipales
investigadores:
Los autores del
estudio han sido el director de la REIDE,
es decirm el doctor Francisco M. Kovacs, el
Dr. Javier Olabe, neurocirujano de la
Clínica Juaneda y del Hospital
Universitario de Son Dureta y los doctores
Gerard Urrútia y Betina Nishishinya,
metodólogos miembros del equipo de la
Colaboración Cochrane.
Informes
desde 2006
La revisión -que se
presenta en el Congreso Anual de la North
American Spine Society, en Seattle- ha
analizado todos los estudios hasta junio de
2006, y demuestra que los resultados de
estas prótesis son similares a los que
obtiene una forma de cirugía ya desechada
por su alta agresividad y escaso resultado.
«Los riesgos de la implantación de la
prótesis son todavía mayores, con un riesgo
vital para el 15%», afirma Kovacs. Además,
«en el 17% de los casos la prótesis queda
mal colocada, y la cirugía de corrección
depara peores resultados y aumenta un 500%
el riesgo de lesionar un vaso sanguíneo en
la intervención».
Esto es
especialmente grave -añade el investigador
mallorquñin -si se tiene en cuenta «que sin
haber esperado disponer del análisis
sistemático que aporta este estudio, ya se
han implantado prótesis discales lumbares a
más de 15.000 pacientes en los países
industrializados», según las estimaciones
de la investigación.
Las prótesis
pretendían estar indicadas en los casos en
los que el dolor lumbar se debía a un
desgarro del disco intervertebral (y no a
una hernia discal), pero esos desgarros son
frecuentes entre los individuos sanos, y
habitualmente no causan dolor ni ningún
problema, señalan los
especialistas.
«De hecho, ninguno de
los métodos que se ha desarrollado para
identificar los casos en los que el dolor
de espalda pudiera deberse a esos desgarros
ha demostrado ser válido, por lo que
resulta imposible identificar a los
pacientes eventualmente subsidiarios de
esta tecnología», sostiene el doctor
Kovacs.
Según el responsable de la
Fundación y director de la REIDE, «este es
un ejemplo más de que en Sanidad, lo
'nuevo' no significa siempre es 'mejor' ni
'bueno', sino que puede ser mucho peor, más
caro y peligroso. A veces los intereses de
la industria van por una parte, y los del
pacientes y el erario público, por
otra».