EDUARDO COLOM
CALVIÀ.- El proyecto
de ampliación de Port Adriano, el más
ambicioso que actualmente se tramita en
Mallorca, ya cuenta con la bendición
medioambiental del Govern. La Comisión
balear de Medio Ambiente acaba de informar
favorablemente acerca del balance de
Impacto Ambiental.
En su dictamen,
los técnicos señalan que el estudio de
renovación del agua del puerto concluye que
la tasa de renovación resultante será
«similar a la actual». Asimismo, sostienen
que las afecciones al medio serán
«reducidas por la aplicación de una serie
de medidas protectoras y reductoras del
impacto».
El primer punto es
especialmente importante en la medida en
que ha sido una de las críticas recibidas
por el proyecto de 40 millones de euros
presentado por la histórica concesionaria,
Ocibar S. L. Algunos vecinos -agrupados en
torno a la plataforma SOS Can Vairet-
mostraron su preocupación ante el hecho de
que un mayor tráfico náutico empeorara la
calidad de las aguas de baño de la ensenada
y de la playa artificial creada en 1922 con
la edificación del puerto. La Comisión
asegura que el agua se renovará sin
problemas.
La empresa promotora
siempre ha alegado en este sentido que el
nuevo puerto, concebido para yates de gran
eslora, apenas tiene consecuencias sobre
las aguas de baño «ya que los yates
contaminan menos (están mejor equipados) y
no permanecen en las inmediaciones del
puerto, como sí ocurre con embarcaciones
pequeñas».
Si bien el proyecto
contempla doblar prácticamente la
superficie de amarre, sólo sumará 85
atraques a los 404 actuales. Eso sí, todos
ellos para barcos de entre 20 y 60 metros
de eslora. Una decena de megayates
de más de 50 metros -con megatasas
de 2.300 euros diarios- podrían atracar en
El Toro. Como muy pronto en
2009.
Falta el 'sí' de
Costas
La propuesta prevé que las
instalaciones crezcan mar adentro. El nuevo
dique se montaría en tierra y se remolcaría
por mar para ser anclado in situ
paralelo al actual. La empresa asegura que
es la mejor opción para no cerrar la playa.
Los promotores garantizan que regenerarán
la arena de la playa con la que vayan
extrayendo de la obra.
Junto a los
atraques se crearían 470 nuevas plazas de
aparcamiento, una zona comercial entre el
viejo dique y el nuevo con oferta
complementaria, una escuela de vela y
posiblemente una rampa de varada y botadura
para pequeñas embarcaciones. El talud
ubicado a la espalda del puerto se
reforzaría.
La Comisión balear de
Medio Ambiente impone prescripciones:
diseñar un plan especial para restituir el
agua en caso de que se disparasen los
niveles de nutrientes, utilizar piedras
adaptadas a la normativa para construir el
dique y utilizar plantas autóctonas en las
plantaciones nuevas del recinto. La Ley de
Puertos posibilita ampliaciones como ésta.
Aprobada esta legislatura tras la moratoria
náutica impuesta del Pacte de Progrès,
permite que el concesionario acometa una
ampliación tras pedir informes favorables,
que no vinculantes, de Consell y
Ayuntamiento. Ahora resta que la
Demarcación de Costas del Gobierno y la
Conselleria de Obras Públicas den su
permiso.