EDUARDO COLOM
CALVIÀ.- El pionero
fue el edificio Atlantic. Una carga
estratégica de explosivo y el balcón
público en primera línea que dejó el
emblemático hotel de Magaluf fueron la
primera consecuencia palpable de ese
eufemismo político llamado
esponjamiento. Corría el año 1996 y
gobernaba el PSOE de Margarita Nájera.
Ahora, diez años más tarde, es un alcalde
del PP, Carlos Delgado, el que eliminará
del mapa uno de los esqueletos de cemento
más ilustres del término: el bloque
abandonado de Es Castellot de Santa
Ponça.
Una mole inacabada de 5 pisos
de altura y unos 3.500 metros cuadrados de
planta que se alza en segunda línea sobre
una de las calas de la Costa de la Calma.
Allí tenían que residir 111 familias en
otros tantos apartamentos. Las obras,
impulsadas por un promotor belga, se
iniciaron en 1974. Los pisos se vendieron
mayoritariamente en el país de origen del
constructor. Pero la sociedad quebró y
nunca llegaron a finalizarse.
De
entonces a esta parte, los vecinos y
veraneantes de uno de los pulmones
turísticos del municipio han convivido con
el viejo esqueleto de ladrillos. Basura,
algún que otro okupa de temporada y
un peligro para los curiosos. No en vano,
un informe municipal reciente advertía de
la peligrosidad que supone la mole,
especialmente porque la zona no está
acotada y es sencillo acceder al
recinto.
Salvo desmarques políticos,
el Pleno dará mañana luz verde en su
reunión ordinaria de octubre al proceso de
expropiación del edificio. Un procedimiento
que, aludiendo esa peligrosidad, se
pretende ejecutar por vía de urgencia
siempre que así lo autorice la Conselleria
de Interior.
Modo de
financiación
Después del
inmueble, se expropiará la zona verde
anexa, que suma en total una superficie de
13.833 metros cuadrados. La suma para
adquirir el bloque y los terrenos
-descatalogados de los planeamientos
urbanísticos desde hace años y por tanto
inhábiles- asciende a 1,6 millones de
euros.
Paralelamente, se ha
convocado una asistencia técnica para que
se presenten propuestas de zona verde. En
un mes habrá proyecto ganador. La
demolición y la creación del parque
público, según cálculos del departamento de
Urbanismo que capitanea Alberto León,
costarán en torno a 400.000 euros más, lo
que sitúa el importe global de la
regeneración del número 22 de la calle
Huguet des Far en aproximadamente dos
millones de euros.
¿Cómo se
financiará? El paquete de Es Castellot
estaba incluido en la nómina de proyectos
pagados con el dinero obtenido de la
multimillonaria subasta del solar municipal
de Bendinat. Una parcela que el
Ayuntamiento puso a la venta hace unos
meses y por la que obtuvo 27 millones de
euros. Buena parte de ellos fueron
destinados a la adquisición de la finca de
Galatzó -1.300 hectáreas, 9 millones de
euros-. Del resto, 2 irán para el proyecto
de la Costa de la Calma. De cumplirse las
previsiones del gobierno municipal, el
edificio sería demolido entre febrero y
abril de 2007.