R. GABALDÓN
MANACOR.- El delegado
municipal de Servicios Sociales, Rafael
Nicolau, y la coordinadora general del
departamento, Francisca Dalmau, anunciaron
ayer que el servicio de educadores de
calle, de reinserción ampliará su
presupuesto público en 252.000 euros y
contará con la gestión compartida entre el
Ayuntamiento de Manacor que preside Antoni
Pastor y la empresa Ateneu
Alcari.
Nicolau y Dalmau explicaron
que más de un centenar de familias
recibirán ayuda profesional con esta
ampliación de presupuesto y más de 200
vecinos entre los que están incluidos
niños, jóvenes, adolescentes y sus
familiares. Una treintena de personas
(entre educadores de calle, monitores,
especialistas y colaboradores) harán una
función preventiva y asistencial durante
todas las horas no lectivas, incluidas las
horas nocturnas.
Todos los niños y
jóvenes que forman parte del grupo con
riesgo sociales, faltos de inserción,
inadaptados o con problemáticas familiares
tendrán soporte de psicólogos, psiquiatras,
sociólogos a cargo del erario público y que
serán canalizados a través de los ya
mencionados monitores y educadores de
calle.
Participan en el proyecto, a
título de colaboradores, más de 40
asociaciones y colectivos, colegios, ONG's,
institutos y más de 25 empresas. A través
de este nuevo programa se espera que se
facilite la detección de cualquier
problemática que tenga como protagonistas a
menores de edad y a sus familias y así ir
dando soluciones.
El edil del área de
Servicios Sociales, Rafael Nicolau (PP),
recordó que este servicio, que supone una
importante inversión, tiene asegurada su
permanencia los próximos cinco años. En
concreto, en los presupuestos ordinarios de
2007 está previsto que el gobierno
municipal aumente la partida económica para
esta materia hasta en un 8%.
El
incremento en la suma no es baladí. La
última memoria presentada por Nicolau ponía
de manifiesto que en los dos últimos años
la atención a los más necesitados en el
municipio se ha aumentado en un
80%.
En el año 2003 el número de
usuarios atendidos era de 2.164 y sin
embargo en 2005, 24 meses después, la
atención se elevó a 3.815. Parte importante
de este incremento, según resaltó entonces
Nicolau, se debe en buena medida al aumento
de los profesionales que trabajan con las
familias. Pero no es despreciable el papel
de la inmigración en este fenómeno. no en
vano, según se recalcó entonces, un 24% de
los atendidos durante 2005 pertenecían a
este colectivo.