De todas las noticias que han emitido
las agencias en los últimos días, de tan
curiosas, no sé con cuál liquidar esta
columna. La última es que el Consell de
Mallorca ha decidido endeudarse hasta 2029
con la obras del Teatro Principal. Pues muy
mal. Si una institución no tiene dinero
para hacer algo, sólo debería optar por no
hacer nada. Si el Principal se caía a
cachos y no había dinero para arreglarlo,
se busca a mecenas privados que lo
sufraguen, pero no a banqueros a los que
los mallorquines vamos a tener que pagar el
capricho de unos políticos durante 25 años,
y supongo que los intereses. Si no aparecen
mecenas, vendemos el Teatro aunque sea a
mitad de precio, como Can Domenge, para que
alguien ponga un Zara o un
multicines.
Es una buena noticia que
en Menorca se esté reduciendo el número de
matriculaciones de coches. Ése es el
camino. No sé cómo han conseguido estos
índices, si es que faltan carreteras o si
es que las que hay tienen muchos baches. Si
las alternativas a matricular coches han
surgido de manera natural o si ha habido
una mente preclara en alguna administración
que ha trabajado en este sentido. Se
empieza por vender menos coches y se puede
acabar vendiendo más bicicletas, con lo que
la economía tampoco se resiente tanto, las
vacas lo agradecen y nos dan una leche
mucho más blanca. No ha sido en Menorca
sino en Polonia donde han pillado a una
campesina dando de comer marihuana a sus
vacas. La mujer estaba asustada porque veía
al ganado muy excitado y había sufrido un
golpe en un brazo. Alguien le recomendó que
mezclara marihuana en el forraje para
relajar a las vacas, que andaban un poco
locas. En nuestras islas vemos todos los
días cosas que nos excitan, nos mosquean y
nos enloquecen. Y no nos dan marihuana para
llevarlo con dignidad. Algún narcótico
vamos necesitando ya para poder tapar en el
pozo negro de los escándalos, y que no nos
huela demasiado, la impunidad de ciertos
políticos como Verger o
Munar.
La semana pasada se
subastó en Londres una colección de 4.000
Barbies. Las había de todos los colores,
procedencias y materiales. Pero faltaba
una. A nuestra Barbie Presidenta por
desgracia no podemos sacarla a subasta ni a
concurso. El inventor de Barbie se inspiró
en las muñecas recortables de papel para
diseñar a la primera muñeca adolescente de
la Historia. Munar invirtió el proceso y
decidió renunciar a su condición humana
para convertirse en mujer de papel, hasta
el extremo de buscar por todos los medios
que la empapelen y momifiquen para la
posteridad como una faraona.
No hay
que descartar un día que su imperio, como
el de Hearst, acabe expuesto en lotes en la
calle a precio de saldo. O que su colección
de bolsos o la llave de su caja fuerte
acaben en el Museo de Mallorca.