MAÓ.- El delegado del Gobierno central
en Baleares, Ramón Socías, aseguró ayer que
la embarcación que llegó el sábado al
municipio de Sant Lluís con tres
tripulantes argelinos a bordo, es un «caso
aislado» debido a las características del
barco, que poco tiene que ver con los
cayucos que llegan casi a diario a las
costas canarias. Socías descartó la
posibilidad de que se hayan abierto nuevas
rutas de entrada para la inmigración en las
Islas.
Socías recordó que en la
embarcación se encontraron medicamentos,
gasoil, chalecos salvavidas, tres trajes de
agua y comida y destacó que sobre uno de
los tripulantes pesaba una orden de
expulsión tramitada desde Logroño, lo que,
según aseguró, «hace creer que reclutó a
los otros dos en una barca auxiliar de
pesca para volver a probar».
Según la
orden de expulsión, el detenido no podía
entrar en España hasta 2008. Por su parte,
el conseller de Interior, José María
Rodríguez, aseguró a Europa press que
«habrá que esperar» a que concluyan las
investigaciones de la Guardia Civil para
determinar si la embarcación interceptada
el sábado traía inmigrantes ilegales a las
Islas o estaba a la deriva. «Hay que
esperar a que las hipótesis se
ma
terialicen», señaló, e insistió en
que no se puede hablar todavía de patera en
Baleares.
El director general de
Inmigración, Juan Manuel Gómez,
consideró que la actual política del
Gobierno en inmigración hace más vulnerable
a Baleares en cuanto a la llegada de
inmigrantes ilegales.