MARTA CUNILL
MAÓ.- La
Guardia Civil no ha sacado de momento nada
en claro. Los tres hombres de nacionalidad
argelina detenidos el pasado sábado cuando
pretendían subirse a un buque con destino
Barcelona negaron ayer haber llegado a
Menorca con la embarcación encontrada
también el sábado en Binisafúller, en Sant
Lluís. Sólo uno de ellos, sobre el que pesa
una orden de expulsión tramitada desde
Logroño, declaró ayer ante el juez.
Los detenidos aseguran que llevan
más de una semana en Menorca y que llegaron
a la isla en un barco normal, como
cualquier otro pasajero. Pretendían irse a
Barcelona el día que fueron detenidos.
Parece difícil de demostrar la veracidad de
su versión. Las huellas de la barca no han
podido ser identificadas. «No fueron de
gran validez porque ya había pasado por ahí
mucha gente», explicó ayer el director
insular de la Administración General del
Estado en Menorca, Javier Tejero.
La
Guardia Civil sigue investigando los
hechos. De momento, sólo ha podido
identificar a uno de los detenidos. Se
trata del hombre sobre el que pesa una
orden de expulsión tramitada desde Logroño
en 2002 que le prohibía volver a entrar a
España hasta 2008. Ayer, pasó a disposición
judicial. Pero el juez no dispone aún del
expediente, por lo que si pasan más de 72
horas desde su detención, podría ser puesto
en libertad.
Respecto a los otros dos
detenidos, ya se está tramitando el
expediente de expulsión. Tejero explicó que
ninguno de los dos ha podido ser
identificado ya que los nombres que ambos
dieron para su tarjeta de embarque en el
buque con el que pretendían llegar a
Barcelona «no correspondían a nadie».
Tampoco se les pudo identificar en base a
sus huellas, «que no están reseñadas en
España».
Si no pueden ser
repatriados de forma inmediata a su país,
se enviará a los detenidos en algún centro
de internamiento de Barcelona o de
Valencia.
En cuanto a la
embarcación, sigue varada en Binisafúller.
El director insular del Estado se reunirá
hoy con el teniente de la Guardia Civil
para conocer si el cuerpo dispone ya de más
pruebas, y con el capitán marítimo para
estudiar qué se puede hacer con la barca.
Como, al parecer, no se puede remolcar,
seguramente será subastada o bien
desguazada.
Los hechos se remontan
al pasado sábado cuando la policía local de
Sant Lluís, en una ronda rutinaria, se
percató de la existencia de la embarcación.
Estaba atrapada entre las rocas, en una de
las calas del municipio. Los agentes
encontraron la barca sin tripulación aunque
hallaron numerosos objetos como restos de
pan, botellas de agua etiquetadas en árabe
y fruta fresca además de tres trajes de
agua. La Guardia Civil encontró también un
medicamento con un prospecto escrito en
lengua árabe y garrafas de combustible
vacías.
Las detenciones se produjeron
tras la organización de un operativo de
rastreo para localizar a los tripulantes.
En estas tareas participaron durante toda
la mañana un helicóptero de la Guardia
Civil, desplazado desde Palma, así como sus
agentes además de la Policía Nacional, la
local y miembros de protección civil y la
Cruz Roja.