M. A. RUIZ
PALMA.- Pese a que su
destino no guarda ninguna relación con el
Sector Naval, el delegado del Instituto de
la Vivienda de las Fuerzas Armadas
(Invifas) en Baleares, el teniente coronel
Manuel Rivas González, disfruta de un
amarre gratuito en la Base Naval de Porto
Pi, en el que habitualmente permanece
amarrado su yate.
El barco es un
Bavaria modelo 40 de vela, cuya precio de
mercado puede rondar los 100.000 euros, y
lleva por nombre Savir, que es un
acróstico del apellido de su propietario:
Rivas escrito al revés.
Tal como ha
informado este diario, la esposa de un alto
mando de la Base Naval ha interpuesto
sendas denuncias contra el teniente coronel
Manuel Rivas ante la Guardia Civil y ante
la Fiscalía por los presuntos delitos de
allanamiento de morada, amenazas,
prevaricación y fraude a la Hacienda
Pública.
Según obra en la denuncia,
la delegación del Invifas que dirige Manuel
Rivas adjudicó el 25 de junio de 1999 una
vivienda situada en la calle Sobreposat de
Palma al capitán de fragata Ricardo
Álvarez-Maldonado, que entonces era jefe de
Órdenes del Sector Naval.
Desde 1998
hasta el pasado 30 de agosto, Álvarez
Maldonado ha residido de forma gratuita en
un pabellón de cargo del Invifas situado en
el interior de la Base de Porto Pi, es
decir, que durante siete años ha disfrutado
de dos viviendas del Invifas al mismo
tiempo, algo que prohibe expresamente la
Ley 26/1999 de apoyo a la movilidad
geográfica de las Fuerzas
Armadas.
Según el artículo 28 del
real Decreto 991/2000 que desarrolla dicha
Ley, ningún miembro del Ejército «podrá ser
titular de dos viviendas militares.
Asimismo, durante el tiempo que esté
ocupando un pabellón de cargo, a su titular
no se le podrá adjudicar una vivienda
militar».
Como delegado del Invifas,
el teniente coronel Manuel Rivas debería
haber obligado al capitán de fragata
Álvarez-Maldonado a renunciar al pabellón
que estaba disfrutando gratuitamente en la
base Naval, o bien a renunciar a la
vivienda que se le adjudicó en la calle
Sobreposat.
No lo hizo, a pesar de
conocer bien la situación personal del
entonces jefe de Órdenes de la Base, del
que es amigo y compañero de regatas. Pero
es que además Rivas mantiene su yate
atracado de forma casi permanente en los
muelles de la Base Naval, a apenas 30
metros del pabellón de cargo que Álvarez
Maldonado ha ocupado gratuitamente durante
siete años.
La condescendencia que
Rivas ha demostrado durante siete años con
su compañero de regatas contrasta con su
obstinación en negarse a permitir que la
familia del nuevo jefe de Órdenes de la
Base ocupe el mismo pabellón de cargo que
la dirección del Invifas le asignó de forma
oficial el pasado 4 de abril.
El
actual número 3 de la Base llegó a
Mallorca el pasado mes de agosto, pero
Rivas le advirtió que no podrá ocupar la
vivienda durante 10 meses, porque va a
ejecutar obras de reforma presupuestadas en
70.000 euros. Sin embargo, varias empresas
han certificado que estas obras sólo
costarán 9.000 euros, casi la décima
parte.