TOMEU MAURA
PALMA.-Vicenç Grande
se convirtió ayer en el amo absoluto del
Real Mallorca, con un control cercano al
78% del club, después de que adquiriera por
un valor superior a los dos millones de
euros los paquetes accionariales del Grupo
Zeta y de Francisca March. Su primera
decisión fue dar luz verde a la próxima
ampliación de capital, que oscilará entre
los cuatro y los seis millones de euros, y
que obligará a los consejeros a efectuar
una nueva inversión económica en función de
su participación.
Traducido en
dinero. Grande invertirá en el Mallorca
antes de que finalice el año, a través de
sus empresas, una cantidad que nunca será
inferior a los seis millones de euros, lo
que le convierte, de largo, en el directivo
que más capital ha puesto en el club en
toda su historia. El presidente tomó la
decisión de comprar los paquetes del Grupo
Zeta y de Francisca March por una cantidad
algo superior al 50% de su valor inicial
como respuesta a los rumores que apuntaban
la posibilidad de que el empresario
Bartolomé Cursach pudiera haberles
efectuado una oferta.
Grande se
reunió con Francisca March por la mañana y
llegó a un acuerdo por una cantidad cercana
a los 800.000 euros. March había adquirido
su porcentaje por 1.400.000, por lo que
pierde en la operación 600.000 euros. Por
la tarde le tocó el turno al Grupo Zeta,
con quien pactó por 1.500.000 euros. La
anterior propiedad había pagado por su 20%
2.800.000 euros. Cabe recordar que el
Mallorca mantiene todavía una deuda de
cuatro millones de euros con el Grupo Zeta
que se amortiza con pagos trimestrales de
500.000 euros.
Las negociaciones con
el Grupo Zeta, que no fueron sencillas,
obligaron a posponer el inicio del Consejo
de Administración, previsto para las seis
de la tarde, y que finalmente comenzó a las
ocho.
Con anterioridad, Vicenç Grande
había tenido que resolver el último asunto
que le quedaba pendiente: limar las
diferencias que existían con el
vicepresidente Miquel Vaquer. Vaquer estaba
en desacuerdo con algunas normas de
funcionamiento del club y así se lo hizo
saber a Grande, que no tardó en resolver el
problema. El vicepresidente conserverá su
porcentaje e irá a la ampliación de capital
invirtiendo la cantidad de dinero que sea
necesaria. Además, a partir de ahora, y por
expreso deseo del presidente, aumentará su
protagonismo en el Mallorca, al tratarse de
uno de los consejeros más preparados y
capaces de la entidad.
Con todo
resuelto, la reunión del Consejo de
Administración en el ONO Estadi fue mucho
más sencilla. Grande agradeció al Grupo
Zeta su presencia en el club durante los
once últimos años y sacó adelante sin
ningún problema la próxima ampliación de
capital, que aprobará la Junta
General.
Así las cosas, Vicenç
Grande, que el domingo por la noche
controlaba el 48% de las acciones, pasa a
ostentar un porcentaje que roza el 78%,
producto de la compra de los paquetes del
Grupo Zeta (20%) y de Francisca March
(8,80%). Además, cabe recordar que el
consejero José Miguel García, estrechamente
vinculado al presidente por lazos
profesionales y personales, controla un
5,45%, lo que en realidad le da a Grande un
83% largo.
Miquel Vaquer se convierte
en la segunda fuerza de poder del club, con
un 15%, el mismo porcentaje que ya tenía, y
por detrás de José Miguel García aparecen
ya accionistas mucho más minoritarios, como
el empresario Xavier Cabotà, con un 1,25%,
o el abogado Joan Buades, que a la vez es
secretario del Consejo de Administrtación,
con un 0,88%.
Vicenç Grande y su
familia (su esposa Marilena Ordinas y su
hijo Víctor Grande forman también parte del
Consejo) se convierten pues en dueños casi
absolutos del Mallorca Sociedad Anónima
Deportiva. Tal situación de control no se
producía desde el desembarco del Grupo Zeta
en 1995, primero a través de Vitaplanning y
Bartolomé Beltrán y luego a través de
Panterkarr, empresa propiedad de la familia
Asensio. El Mallorca, puesa, ya es de
Vicenç Grande. Casi por completo.