A. R.
El artista mallorquín Miquel
Barceló destacó ayer que estaba «muy
contento» del desarrollo de la reunión de
ayer en la Casa del Obispo de
Palma.
Como ya anunció el pasado
sábado este periódico, la obra de Miquel
Barceló en la Seu ya empezaba a ver la luz
en el túnel.
La jórnada empezó con la
colocación de uno o dos vitrales para
experimentar con ellos tanteando el juego
de luces y sombras que más convenga, y
observar cuál es la impresión general del
conjunto.
De estas tentativas
opinarán tanto Barceló como un grupo de 10
o 12 personas entre los que estará el
director de la Fundación Art a la Seu,
monseñor Jesús Murgui.
Las pruebas
en la Catedral se prolongarán unas semanas
y, durante ese tiempo, Barceló decidirá qué
piezas cree convenientes y cuales desechará
para trasladarlas a Francia con la
intención de modificarlas.
El
proyecto que Barceló comenzó en el año
2002, incluía una primera fase que
recubriría con cerámica, como una segunda
piel de terracota, las paredes de la
capilla del ábside de la Seu.
Segunda fase
Una
segunda fase que correspondería a los
vitrales, y que estaría inspirada en el
capítulo sexto del Evangelio de San Juan, y
que se refiere a la multiplicación de los
panes y los peces y el discurso del pan de
la vida.
La obra del artista, de
carácter abstracto, estaba previsto se
mostrará antes de que finalizase el año
2006, coincidiendo con los 700 años desde
el inicio de la construcción de la Catedral
en el siglo XIV.
Si bien, como ya
anunció ayer en un comunicado la Fundación
de Arte en la Seu, después de los
resultados de estas pruebas el plazo se
prolongó uatro o cinco meses, uno o dos
meses más de lo previsto.