GABRIELA CORRAZO
POLLENÇA.-
Sesenta vecinos de la urbanización Gotmar,
en Port Pollença, se han reunido con el fin
de elegir a un presidente y a vocales para
solicitar formalmente al ayuntamiento el
diseño de un proyecto de remodelación de la
urbanización. «Los vecinos estamos muy
enfadados con el actual estado de la
urbanización, tenemos derecho a servicios
mínimos» destacó el electo presidente de la
asociación Garry Bonsall.
En el mes
de mayo, vecinos de esta urbanización
habían denunciado a El Mundo la situación
«lamentable, deteriorada y peligrosa» en la
que se encuentra la urbanización. Tras las
obras, se deja el material sobre la calle y
la gravilla se suelta sobre las casi
inexistentes aceras. Esta vez concurrirán
al Ayuntamiento «con una sola voz» y
alegarán que el concepto de urbanización
incluye los servicios prestados. «Queremos
calidad de vida para todos los que vivimos
aquí y también para los turistas»,
apostillo Bonsall. El mismo, explicó que ha
solicitado al Consistorio las actas de
creación de la urbanización y de recepción
a fin de poder estudiarlas. «Los vecinos
queremos saber cuál es la situación legal y
financiera de la recepción, para conocer
las obligaciones actuales».
La nueva
asociación tiene como objetivo lograr del
Ayuntamiento un proyecto de reforma de las
infraestructuras de la urbanización que
ponga fin a la falta de saneamiento,
desagües e iluminación. En la urbanización
están a favor de cuidar el medio ambiente y
como peculiaridad, Bonsall, cuenta que las
calles tienen nombres de pájaros pero
«paradójicamente Gotmar se está quedando
sin sus aves debido a la tala de árboles y
las obras que se realizan».