JUAN RIERA ROCA
PALMA.- El 5,4% de
los estudiantes de Educación Secundaria
Obligatoria (ESO) ha sufrido a lo largo del
pasado curso acosos o intimidaciones; el
7,8% ha sufrido exclusiones, relegaciones o
aislamientos; el 11,1% ha sido objeto de
heridas, golpes o patadas; el 11,5% ha sido
víctima de menosprecios, difamaciones y
humillaciones; el 14,1% admite haber sido
objeto de insultos y amenazas de viva voz o
por medios novedosos como los
sms.
Por otra parte, al 14,3% le han
ocasionado desperfectos en sus propiedades;
al 16,7% le han robado o extorsionado; al
17,3% le han dado empujones, se ha visto
envuelto en forcejeos o ha recibido
collejas y al 26,7% le han gastado bromas
de mal gusto, hecho objeto de burlas o
dirigido apodos desagradables.
Estas
son algunos de los datos recogidos en el
informe «La convivencia escolar en las
Islas Baleares; Centros de Educación
Secundaria Obligatoria», realizado por el
Observatorio para la Convivencia Escolar en
los Centros Educativos, cuyo comisionado es
Jordi Llabrés y presentado ayer en el
Congreso Convivencia y Escuela, organizado
por el Observatorio y la Conselleria de
Educación que con 500 participantes y
ponentes internacionales se ha celebrado en
Palma entre el jueves y ayer
sábado.
El informe, que es el primero
que se realiza en las Islas con contenido
monográfico y ámbito exhaustivo, se encargó
con el objetivo general de determinar las
principales magnitudes de la convivencia en
el contexto de la Educación Secundaria
Obligatoria de Baleares y determinar la
gravedad de los eventuales
problemas.
Otros datos analizan la
reiteración de las conductas contrarias a
la convivencia a lo largo de un curso,
valorando qué porcentajes de alumnos las
han sufrido de modo repetido y siendo estas
reiteraciones limitadas a una franja
intermedia entre las variables «alguna vez»
y «cada mes».
Conductas
reiteradas
Esta valoración indica
reiteraciones en robos y extorsiones en el
2,28% de los alumnos, de empujones y
collejas en el 2,31%, de desperfectos en
las propiedades del 2,33%, de heridas y
golpes en el 2,35%, de insultos y amenazas
en el 2,42%, de bromas de mal gusto y
burlas en el 2,45%, de menosprecio y
difamaciones en el 2,51%, de exclusiones y
aislamientos en el 2,59% y de acosos e
intimidaciones en el 2,73%.
El
estudio ha tenido interés por averiguar
dónde se sufren más ataques. Y ha
descubierto que el lugar en donde estas
conductas son más frecuentes es en el aula,
con un 23% de los casos, seguido del patio
(14,7%), los pasillos (10%), fuera de la
escuela (7,9%), en los alrededores de la
escuela (5%) y en los cuartos de baño de la
escuela (2,6%).
Los agresores más
frecuentes han sido los compañeros varones
(9,4%) pero no los únicos: las víctimas
también hablan de agresiones de otras
personas (7,2%), una compañera (5,8%), un
grupo del aula (4,6%), un grupo de otra
aula (4,5%), un profesor (1,8%), una
profesora (1,6%) y hasta el padre o la
madre en un 1% de las respuestas de las
víctimas de estas agresiones.
Otro
dato interesante es que la gran mayoría de
los alumnos admite haber sido testigo de
alguna de estas conductas en un momento
determinado. Esto lo afirma el 63,6% de los
encuestados, mientras que un 36,4% lo
niega.
Con todo, el análisis de estos
datos señala un panorama para el estudio y
el trabajo pero aún alentador: las medias
de repetición temporal de las conductas
contrarias a la convivencia, estudiadas de
forma global en un curso, son claramente
inferiores a una vez por mes, aunque varían
según la tipología. Y los porcentajes de
víctimas que dicen que no han sufrido
agresiones es muy
elevado.
Considerando pues los
redactores que el problema de la
convivencia no es alarmante, sí que se
afirma que «las conductas más leves son las
más frecuentes». Es el caso de bromas,
burlas y sobrenombres poco adecuados. Este
tipo de agresiones lo sufre un máximo del
27% de los alumnos. Las más graves, como
las intimidaciones, las sufre apenas un 6%.
Los casos de violencia repetida las sufre
un 8%. El porcentaje de «multivíctimas» es
del 3%.
Los expertos destacan la
necesidad de mejorar la información sobre
los hechos violentos para prevenir la
solución de los conflictos.