M. A. RUIZ
PALMA.- Es el único
diputado de la oposición que ha logrado
sacar de sus casillas a todos los
consellers del Govern. Su nombre sonó como
posible candidato del PSIB-PSOE a la
Alcaldía de Palma, pero Antonio Diéguez
(Gandía, 1954), asegura que su única
ambición política es «ayudar a que Baleares
cambie de Govern». Su última iniciativa ha
sido proponer la creación de un «cuerpo de
inspectores independientes» que investigue
el enriquecimiento de los políticos de
Baleares?
-¿A qué cargos
públicos investigaría ese cuerpo de
inspectores: consellers, diputados
autonómicos, alcaldes,
concejales...?
-Fundamentalmente
a los gestores de dinero público,
especialmente los que tienen poder sobre la
contratación administrativa y facultades
urbanísticas. Estos son los principales
filones de corrupción, aunque todo puede
suceder en esta vida, por ejemplo un
tránsfuga que cambie de partido a cambio de
dinero. Eso también es corrupción. No se
trata de hacer una causa general e
investigar a todos los políticos de
Baleares, ya que la inmensa mayoría son
gente honrada, tanto de un partido como en
otro, pero hay unas minorías que perjudican
la buena imagen de la clase política.
-En el conjunto de
Baleares, ¿cuántos políticos estarían
sometidos a esa
investigación?
-No creo que sean
muchos, no hablamos de 100 ni de 200
personas, sino de cinco, 10 o 20 personas.
Se trata de investigar sólo los casos
extraordinarios de enriquecimiento no
justificado. Para ello, ese órgano debería
tener acceso a las declaraciones de bienes
de los políticos. Actualmente, siempre se
hace esa declaración al acceder a un cargo,
sería bueno hacerla también al abandonarlo
y que sea supervisada por este servicio. Es
el único modo para luchar con determinadas
formas de corrupción: por el humo, sabremos
dónde está el fuego.
-¿Y no
sería más adecuado realizar esta labor
desde la Agencia Tributaria?
-La
Agencia tiene capacidad para investigar
determinadas cuestiones y ver incrementos
patrimoniales no justificados, pero
normalmente agota su investigación sin
aclarar el origen lícito o ilícito de se
dinero: se pone una multa y se acabó, y
después de la inspección el efecto final es
que se blanquea ese
dinero.
-¿Aceptarán la
enmienda del PP para que sea la Sindicatura
de Comptes la encargada de efectuar esta
labor?
-Evidentemente no. La
Sindicatura tiene funciones de auditoría,
de comprobación de que la documentación
contable se ajusta a los requisitos
legales. Pero no tiene capacidad ni
formación específica para poder investigar
los sistemas modernos de ocultación de
patrimonios. El perfil más adecuado es el
que se encuentra dentro de los cuerpos y
fuerzas de seguridad del Estado, Guardia
Civil y Policía Nacional, en los servicios
de lucha contra el blanqueo de capitales y
delitos económicos.
-¿Qué
le parece que el Fiscal Anticorrupción haya
constatado ya indicios de falsedad
documental y fraude fiscal en algunos de
los beneficiarios de La Piñata de
Munar?
-Me costaría pronunciarme
sobre lo que sucede en el Consell, porque
yo hago mi labor de control en el
Parlament. Pero espero que se investigue,
se aclare y se resuelva en el sentido que
corresponda, ya sea para despejar las dudas
o para exigir responsabilidades.
-¿Este caso es la punta
del iceberg de lo que está ocurriendo con
las subvenciones del Consell?
-En
ese tema a veces es muy difícil saber dónde
está la frontera entre lo legal y lo
ilegal, lo moral y lo inmoral. Por ejemplo,
la contratación con AFA es escandalosa:
probablemente sea legal, pero creemos que
es inmoral contratar a asociaciones para
usarlas como brazo armado del Govern en la
sociedad civil.
-¿No tiene
un claro tinte electoralista que Munar se
gaste 200.000 euros en regalar más de
100.000 banderas a ocho meses de las
elecciones?
-No sabría valorar si
la cuantía del contrato es exagerada o no.
Pero como tal me parece un regalo
institucional correcto: una bandera tiene
muy poca utilidad fuera de lo que puede ser
la exhibición de un símbolo de identidad.
-¿El PSOE está dispuesto a
reeditar el Pacte, incorporando incluso a
ERC si obtiene representación en el
Parlament?
-No se reeditará
ningún pacto. Nuestra aspiración es tener
un gobierno monocolor en el Govern, en el
Ayuntamiento de Palma y, si podemos, en el
Consell de Mallorca, con los pactos que
corresponda, del mismo modo que el Gobierno
de Zapatero se apoya en otros grupos
parlamentarios. Es algo que tenemos muy
claro.
-Si se diera la
circunstancia tras las próximas elecciones,
¿el PSIB-PSOE está dispuesto a apoyar a
Munar para que siga presidiendo el
Consell?
-Lo veo muy difícil. El
momento en que se pactó con UM y se le
cedió la presidencia era muy especial:
todavía estábamos en una situación de una
cierta debilidad frente a un PP muy fuerte.
Ahora el PSOE tiene ahora una fuerza muy
grande y el PP se está desmoronando poco a
poco, sus líderes nacionales lo llevan al
desastre. Matas está haciendo lo imposible
para apartarse de ellos, hasta el punto de
que ha aconsejado que en IB3 no salgan ni
Zaplana ni Acebes, porque considera que
deterioran la imagen del PP y le arrastran
a él, que quiere dar una imagen de
moderado. Es uno de los secretos de la
reunión de Son Vida. Matas ya ha dicho que
después de las próximas elecciones se
retirará de la política para pasar a la
empresa privada, para mí que ya lo está. El
PP está en franca decadencia y nosotros
estamos subiendo.
-¿Se
llegó a plantear ser candidato a la
Alcaldía de Palma? Su nombre salía en las
quinielas.
-No, estuve muy
agradecido a todos los que me lo pedían,
pero yo no tengo más ambición política que
ayudar a que cambie el Govern y haya uno
positivo para el
país.
-¿Qué le parece que
el Ib-Salut esté dispuesto a adjudicar el
concurso del futuro hospital de Son Espases
a una oferta que es 17.500 millones de
pesetas más cara que la otra
finalista?
-Tendrán que
justificarlo con una buena razón. En estos
casos es mejor acudir a una subasta que a
un concurso, estableciendo unos criterios
económicos objetivos. Cuando se empiezan a
integrar parámetros subjetivos, a veces
entramos en unos terrenos que pueden
provocar sospechas a los
ciudadanos.
-¿Le llama la
atención que el Consell Consultiu no
lograra ponerse de acuerdo el miércoles en
torno al dictamen de Son
Espases?
-Significa que hay algo
que jurídicamente no está claro, y es bueno
discutirlo para llegar a una solución. En
el mundo del Derecho hay muchos ángulos
muertos y zonas oscuras. Es sano que haya
discrepancias y supongo que eso hará que el
dictamen sea mejor. Lo que no fue muy
correcto fue alterar el funcionamiento
normal del Consell Consultiu. Si había un
orden de ponentes, el hecho de cambiarlo,
aunque se legal y el reglamento lo permita,
nos lleva a pensar que es algo
extraordinario, que nos encontramos ante un
tema no normal. Cuando hablamos de
criterios de oportunidad política un
Gobierno puede decidir que determinada Ley
se tramita antes que otra, la defiende un
diputado u otro. Pero cuando hablamos de
temas jurídicos, cuando hay un turno de
ponente tiene que respetarse. y si se
cambia, tiene que darse una explicación.
Esto es lo más negativo de lo que ha pasado
al respecto.
-¿Cree, como
su compañero de partido José María
Lafuente, que los miembros del Consell
Consultiu deben aceptar la
crítica?
-Naturalmente, sus
decisiones han de ser sometidas a la
crítica jurídica, si uno discrepa con el
fallo. Y también se puede discrepar con el
procedimiento, que en este caso es mi
discrepancia: hay que procurar que el
procedimiento sea lo más transparente
posible y no se altere su normalidad. No
hay que cambiar al ponente que corresponde,
sin dar una explicación. Si hay una
justificación,
perfecto.
-¿Cree que
prosperará, al menos parcialmente, el
recurso de inconstitucionalidad presentado
por el PP contra el Estatut
catalán?
-Estoy seguro de que lo
que es grueso del recurso se perderá.
Aunque puede quedar alguna pequeña esquina
que genere discusiones, como ocurre con
muchísimas leyes, porque a veces los
límites no son muy claros. A bote pronto,
ha habido hasta cuatro sentencias
condenatorias por conducta inconstitucional
contra el Govern, incluyendo tres
sentencias contra la Conselleria de
Interior por ir contra la igualdad.
-¿El Estatut catalán
modifica la Constitución de forma
encubierta?
-En absoluto, eso es
conceptualmente imposible.
-¿Hubiera sido bueno que
el Estatut balear impusiera la obligación
de saber catalán, como pretendían el PSM y
EU?
-No, los idiomas no se deben
imponer. El PSOE estaba por mantener
exactamente el mismo texto que ha estado
vigente durante mucho tiempo. Es el PP el
que ha querido cambiarlo porque cree que si
la gente se enfrenta por la lengua saca
réditos electorales.
-¿Ve
viable el nuevo Régimen Especial con
rebajas fiscales a las empresas que Matas
quiere incluir en el
Estatut?
-Aznar ya le dijo a
Matas que el Régimen Fiscal es inviable, lo
que pasa es que se acercan las elecciones y
hay que sacar un conejo. Lo único que hace
es generar una falsa polémica. Hoy en día
un régimen fiscal especial es algo
dificilísimo dentro de la Unión Europea,
aunque imposible no hay nada en
Derecho.
-¿Y el sistema de
vuelos interinsulares a 27,5 euros
anunciado por Matas?
-Pura
demagogia. Ni siquiera es una propuesta de
Matas, sino de una compañía aérea que ya la
planteó al Pacto de Progreso. De hecho,
Matas no supo explicar la propuesta en el
Parlament, dio varias versiones distintas
contradictorias entre sí y nos remitió a
que el Fomento del Turismo nos daría una
explicación. El Fomento está presidido por
un militante del PP que además es
presidente de una compañía aérea. Además,
habría que modificar tantas normas, que
difícilmente podría salir
adelante.
-¿Que normas
habría que cambiar?
-Habría que
modificar el Estatut de Autonomía para
tener determinadas competencias sobre
espacio aéreo, tener autorización de la UE,
negociar con todas las compañías aéreas
para ver si están dispuestas a cubrir el
servicio en esas condiciones y, si no,
convocar un concurso. se puede volar de
Palma a Londres por 6 euros, ¿por qué no a
Maó por 27? Pero lo primero que tiene que
hacer Matas es explicar la propuesta, en
lugar de hacer
demagogia.
-Cuando ve a los
presos de ETA amenazando de muerte al juez
durante un juicio, o a tres etarras
encapuchados disparando tiros al aire en un
acto convocado por Batasuna en el País
Vasco, ¿tiene la sensación de que el
llamado 'proceso de paz' va
bien?
-El proceso va bien porque
llevamos tres años sin muertos, lo cual no
había sucedido en la historia de España
durante muchísimo tiempo. Ahora, también
entiendo que el Gobierno está actuando con
mucha prudencia, desde el momento que pone
a prueba la capacidad de control de los
propios etarras por parte de ETA, dejando
pasar un tiempo para ver qué sucede. En
estos momentos hay una cierta violencia
callejera, sobre todo de jóvenes del
entorno de las organizaciones radicales,
que dificultan un período de paz. Con
violencia no puede haber paz. Mientras el
sector más radical no demuestre que puede
controlar a sus cercanos, el Gobierno tiene
que seguir la postura prudente que mantiene
en estos momentos. Ha habido otros procesos
históricos en los que se llegó a acuerdos
con ETA y se disolvió una parte de la
organización terrorista pero siguió
actuando otra. Hoy en día bastan tres
personas y tres pistolas para sembrar
cierto nivel de terror. Cuando se demuestre
que se controla efectivamente la situación
por parte del sector radical y que se tiene
controlada la violencia, entonces es cuando
podremos dar pasos hacia la paz.