Pellegrini era un técnico desconocido en
Europa cuando llegó hace tres temporadas a
España. El técnico chileno llegó de
puntillas, sin hacer ruido y con mucha
confianza en sus conocimientos. Es un
hombre tranquilo, pausado, muy del estilo
de Cesar Luís Menotti, que ha impuesto un
estilo de juego basado en el fútbol de
ataque y que ha logrado que sus jugadores
crean en sus ideas. Busca que todos sus
jugadores tengan un buen trato con el
balón, que sepan como recuperar la pelota
sin acumular muchos hombres atrás y que
todos tengan un estilo colectivo, que
permita salir a todos los terrenos de juego
en busca de la victoria a través de un
juego de ataque basado en la posesión del
balón.
Tener en la plantilla a un
jugador como Riquelme condiciona el sistema
de juego del equipo. El técnico chileno
defiende que con dos delanteros por delante
de Riquelme, las posibilidades del
argentino de dar buenas asistencias de gol
se multiplican por dos y que, por ello, hay
que jugar con un 1.4.2.2.2, sin
centrocampistas de banda, con Riquelme y
Cani por detrás de Forlán y Jose Mari.
Todo el Villareal gira en torno al
argentino. Es uno de esos jugadores
extraordinarios, que no puede adaptarse a
ser uno más dentro del grupo y que necesita
que el equipo juegue para él. Todos los
jugadores deben asumir que hay que darle,
lo antes posible, la pelota al bonaerense y
esto, a veces, puede crear algún problema
dentro de un vestuario.
Riquelme
parece que juega andando, pero sabe
desplazarse con inteligencia para recibir
el balón en todo momento. Es un jugador que
participa en todas las fases del ataque,
pero que cuando su equipo pierde el balón
no se implica asiduamente en la
recuperación de la misma. Ayuda a sacar la
pelota desde atrás, sabe marcar el ritmo
del partido acelerando o dándole pausa al
juego, realiza la transición ataque-defensa
a la perfección y en la zona de definición
sabe asistir o tirar a gol con maestría.
Cuando entra en contacto con la pelota sabe
jugarla a pocos toques para girarla de lado
o quedársela para a través de una pared,
una conducción o un regate, llegar a zonas
de ataque. Es un jugador que garantiza
goles por su buen disparo, sus asistencias
o su efectividad a pelota
parada.
Para enfrentarse al Mallorca,
Pellegrini alineará a Viera en la portería,
Josemi, Quique Alvárez, Fuentes y
Arruabarrena en defensa, Tacchinardi y
Senna o Somoza en el mediocampo, con
Riquelme y Cani en la mediapunta y Forlán y
Jose Mari en la delantera. Este equipo a
buen seguro, nada tiene que ver con la idea
inicial de Pellegrini, que en pretemporada
optaba por dar entrada a Pires en el centro
del campo, para así optar a poder tener un
jugador rápido y con buena llegada a gol,
que era una solución váloda para ese centro
del campo lleno de buenos «jugones», pero
la grave lesión del francés, obligó al
técnico del Villarreal a replantearse la
situación y volver a actuar con cuatro
jugadores de calidad, aunque ninguno de
ellos con la característica de la velocidad
en su juego.
Otra lesión inoportuna
(como todas) y grave tambien la sufrió
Gonzalo Rodríguez, eje sobre el que
sustentaba el Villarreal su poder
defensivo. Su baja ha acelerado la llegada
de hasta dos centrales para mitigar la
ausencia del bravo defensa argentino.
Pascal Cygan, central francés que llega del
Arsenal inglés y Fabricio Fuentes, que
proviene de Vélez Sarsfield, son los
elegidos por la secretaría técnica del club
castellonenese, comandada por José María
Llaneza. Ambos jugadores destacan sobre
manera por su excelente juego aéreo, que
mejorarán a los amarillos en una faceta que
dominan muy bien , como es la balón
parado.