RAFAEL GABALDÓN
MANACOR.- Expertos
urbanistas, agentes de la propiedad
inmobiliaria, 9 arquitectos de Manacor,
ingenieros y promotores de urbanizaciones
no entienden porque la nueva urbanización
incluida en el PGOU y que supone el 70% de
todo el crecimiento en zona residencial
(250.000 m2) se ubica y emplaza al lado del
nuevo cauce del torrente de Manacor a su
paso por el extrarradio de la ciudad.
Cuando la base fundamental de su
construcción fue para canalizar el 50% del
agua de las cuencas de las montañas que se
dirigían al actual cauce a su paso por el
centro, completamente habitado.
Al
menos 14 profesionales consultados por este
rotativo están muy sorprendidos que el
crecimiento urbanístico del futuro se
emplace al lado del nuevo torrente, cuando
la tendencia es alejar a los ciudadanos de
los cauces para evitar inundaciones en las
propiedades y riesgos.
Nadie entiende
que la urbanización del Paseo del
Ferrocarril, carretera vieja de Sant
Llorenç, hipódromo de Manacor y calle
Tarragona, que linda directamente en dos
bandas con el nuevo torrente a su paso por
fuera de la ciudad, pueda albergar en un
futuro 1.200 viviendas, 200 locales
comerciales, un colegio, el palacio de
congresos, el auditorio y una zona de
multiusos para el esponjamiento de 50.000
m2 cuando hay al menos 5 zonas para uso
residencial que estarían alejadas del
torrente y fuera de las cuencas
torrenteras.
Todos los consultados
coinciden en que gastarse 5 millones para
alejar el torrente de Manacor para volver a
construir en el nuevo trazado por las
afueras se les atonja incomprensible.
Varios arquitectos pedirán a los técnicos
municipales los criterios de la
decisión.
La sorpresa de la ubicación
del crecimiento residencial nuevo también
ha creado incertidumbre en varios miembros
de la anterior plataforma que defendieron
alejar el torrente de la zona urbanizada.
«Es de locos -dice uno de sus líderes- que
vuelvan a cometer el mismo error que hace
varias décadas y dejar construir al borde
de una torrentera que puede provocar graves
inundaciones».