El lenguaje común esconde muchas
trampas. El prior de San Bernat las domina
y, por ello, no duda en contraponer la paz
que reina en su monasterio con las
trifulcas que se producen, no por un
casual, en sus alrededores. No conozco a
los Maulets. No me han presentado ni a la
morena que aparece en las fotos de algunos
diarios con un pito entre los labios y una
desafiante mirada de fuego. Lástima.
Incluso su web luce huérfana con un
demoledor This account has been
suspended. Sólo puedo rescatar alguna
perla gracias a la memoria de Google: en su
agenda figura una Xiulada Popular per la
Real. Me encuentro, también, con un dossier
sobre IB3 y con la noticia de la creación
de L'Assemblea de Maulets-Mallorca Nord que
agrupa a jóvenes de Mancor, Campanet, Sa
Pobla, Inca, Pollença o Sineu. No está mal.
Parece que ellos sí quieren
conocernos.
El pensamiento único
encoge la inteligencia mientras se expande.
Utilizamos el baldón del pensamiento
único aplicado, aunque no de
manera restrictiva, a las doctrinas
nacionalistas, actual refugio de los
totalitarismos- porque desearíamos un
pensamiento múltiple, ramificado,
evanescente pero denso como un universo en
ebullición, o telúrico como una
enciclopedia en marcha. En realidad, nos
conformaríamos con menos. Nos bastaría con
un pensamiento labrado por el paso y el
peso del tiempo y los libros.
Estos
jóvenes son sólo una paradoja. Hay
políticos, mucho más formados en algún
aspecto y deformes en otro, que los
amparan, utilizan y subvencionan. La
ignorancia puede ser un don si uno
persevera. Hay tanto por desaprender que la
tarea higiénica de desinfección es enorme.
Las artes apuntan hacia una realidad
inaccesible. ¿Lo es? Difícil explicarlo,
porque a su abismo sólo se asoman el poeta
y el místico. Cualquiera se ha sentido,
alguna vez, uno con todo; y entonces fluye
y, al fin, se desvanece. La violencia,
primero. Los advenedizos, Serra,
Sastre, Munar, Muñoz,
Llauger y tantos otros, después.