La noche de toros en el Coliseo prometía
expectación con un cartel de tanto arraigo
taurino como interés mediático. En el ruedo
se citaban los hermanos Francisco y
Cayetano Rivera Ordóñez junto a Finito de
Córdoba.
TOLO PAYERAS
Si la
arena esperaba a los dos matadores y al
novillero, los tendidos fijaban sus miradas
en ellos. Ni rastro de la Familia Real. Los
compromisos han dejado a Don Juan Carlos
sin su ración veraniega de Fiesta en el
Coliseo Balear. Tampoco la Duquesa de Alba,
seguidora confesa de su ex yerno Francisco
Rivera, abandonó Ibiza para venir a verlo
torear. Pero sí hubo espacio para los
rostros conocidos. Pendiente de la faena
estuvo José Ortega Cano en una barrera,
casi tres meses después de la desaparición
de su esposa Rocío Jurado.
Francisco
Rivera contó con el apoyo de su novia
Blanca Martínez de Irujo, prima de su ex
mujer.
La plaza registró tres cuartos
de entrada. Finito de Córdoba inició su
actuación ante un verdadero inválido con el
que tampoco se mostró confiado. Su labor
fue muy protestada por el público y el
toro, pitado en el arrastre.
Rivera
Ordóñez, en su primero, estuvo muy bien
toreando al capote de rodillas. Le
siguieron tres verónicas y una media. El
toro también era muy justo de fuerza, pero
lo templó con la muleta sacando tres buenas
series por el pitón derecho. Por el
izquierdo no tenía ni un pase. Acabó con
una estocada desprendida y cortó la primera
oreja de la noche.
Cayetano saludó
al primer novillo de su lote con tres
verónicas que remató con una media a pies
juntos. Con la muleta llevó a cabo una
faena entonada con tres templadas series de
derechazos y otra serie de naturales de
manos bajas, pero al acabar de una media y
tres golpes de verduguillo, tan sólo
consiguió una fuerte ovación.
En la
puerta de la plaza de toros se
desarrollaron dos manifestaciones. Una
organizada por la Asociación para el
fomento de la fiesta reivindicando poder
disfrutar del espectáculo taurino
libremente. La segunda, por un grupo de
personas contrarias a la fiesta que
mostraban su oposición insultando y
provocando al público a la entrada de la
plaza.