La finca Llucalari, situada en el
término municipal de Alaior, tiene tras de
sí una enrevesada historia. La parcela fue
expropiada adquirida en 1929 por el
Ministerio de Defensa. Por aquél entonces,
este emplazamiento se consideraba de alto
valor estratégico para la defensa del
Puerto de Maó de un eventual
ataque.
Con el paso de los años, este
supuesto interés estratégico dejó de tener
vigencia. Hasta el punto de que el Ejército
decidió desprenderse definitivamente de
dicha finca. A partir del año 1996 se abrió
un periodo de negociación para vender los
terrenos.
Durante este periodo de
indefinición, esta finca se convirtió en
emblemática para el movimiento
okupa. Durante un tiempo llegaron a
instalarse allí de forma estable como
okupación rural. El hecho de que
estos terrenos hubieran pertenecido al
Ministerio de Defensa, a ojos de los
okupas, le daban un valor
añadido.
Durante los veranos llegaban
a juntarse allí unas 150 personas. Los
duros inviernos su población se
redujo sensiblemente hasta quedarse en 40
okupas.
Sin embargo, los
antiguos propietarios, compuestos por 12
primos, ejercieron el derecho de retracto.
Es decir, tenían preferencia para adquirir
la parcela si mostraban un decidido
interés.
Las negociaciones entre el
Ministerio de Defensa y los propietarios
originales del terreno fructificaron. Así,
en marzo del pasado año, el juez ordenó el
desalojo de la finca de Llucalari. Ésta era
la condición sine qua non para que
los terrenos se pudieran vender.
La
finca de Llucalari fue adquirida el pasado
mes de diciembre por sus propietarios
originales. Después de años de titularidad
pública, volvió a sus dueños iniciales. En
la actualidad, la finca de Llucalari se
destina principalmente a explotación
ganadera: caballos, burros y ovejas.