«Las VPO no me gustan. Es simplemente
una cuestión de gustos. Yo prefiero las
casas de Gaudí de Barcelona». Con estas
palabras y esbozando su tradicional sonrisa
de oreja a oreja justificó el
vicepresidente del Consell de Mallorca la
decisión de no destinar la finca pública de
Can Domenge a la construcción de pisos de
protección oficial. Miquel Nadal dijo, en
referencia a las VPO, que son un tipo de
edificaciones que «no serán recordadas» y
que lo que pretende la institución que
preside Maria Antònia Munar es precisamente
pasar a la Historia a través de una
construcción «emblemática y de
diseño».
«Pero, ¿podría especificar
por qué no le gustan las VPO?», le inquirió
a la vista del argumento exhibido EL
MUNDO/El Día de Baleares en la rueda de
prensa en la que Nadal del pasado mes de
enero en la que expuso públicamente su
declaración de intenciones.
«Ya lo
he dicho, simplemente porque no me gustan»,
reiteró. «¿Pero qué es exactamente lo que
no le gusta?», le reiteró este periódico.
«Personalmente no me gustan», insistió
esbozando de nuevo su sonrisa.