Cuando los balbuceos de la ESO alguien
rebautizó la pizarra como Unidad
Vertical de Información y al recreo, el
trasgresor recreo, como Unidad Mínima de
Ocio. Desde entonces las cosas han
empeorado y el lenguaje político se ha
convertido en una parodia perversa de la
realidad. No dudo, por ejemplo, del talante
democrático de Grosske, y si dudo
poco importa, porque él mismo lo exhibe a
su aire. ¿Cómo quiere Grosske que vaya
Cirer a la romería de Sant Bernat?
¿Disfrazada de Drag-Queen o de cartujo de
La Real? ¿Como Gary Cooper en Solo
ante el peligro? Hay invitaciones a la
concordia y al diálogo que más parecen
amenazas. Una lástima.
Igual sucede
en Internet donde la estrella es
Aznar. No es broma. El vídeo de la
entrevista en Hard Talk de la BBC,
circula, subtitulado, en todos los foros
como pretexto para destripar al ex
presidente, al entrevistador o a ambos. No
se libra ni Zapatero. Lo más
espectacular es la ingenuidad suicida de
Aznar al prestarse a un largo diálogo, casi
un tercer grado, donde la única conclusión
es que con un chapucero inglés nivel COU,
raspadillo, resulta imposible no hacer el
paripé. Para salir en los medios hay que
dominar, al menos, el idioma.
Eso y
algo más, pretenden los Capellans de la
Part Forana, declarados guardianes del
lado oscuro, el cáliz de la catalanidad en
la isla. De los ecologistas se sabe mucho
menos. Puede que preparen algún desembarco
en Son Servera. Pero hace un mes, cuando la
presentación de un Diccionario de Ecología,
no se les vio el pelo. ¿Existen por sí
mismos o son sólo una marca residual, como
España para Maragall? Lo ignoro. De
momento la Generalitat ha estrenado el
Estatut legalizando la banda de los
Latin Kings bajo el curioso epígrafe
de asociación cultural. Eso les abre las
puertas de la subvención pública. ¿Tendrán
que aprender catalán? Aquí, Munar
lleva años subvencionando cualquier cosa a
cambio, tan sólo, de votos. Igual hasta el
catalán puede esperar.