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  Lunes, 14 de agosto de 2006 Actualizado a las 02:53
 

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FIESTAS / Los vecinos de Alaior encumbran a Sant Llorenç

Jordi Villacampa, presidente del Joventut, conmueve con un pregón lleno de emociones


A. NAVARRO

ALAIOR.- Sant Llorenç fenomenal. Tras dos días de Jaleos intensos, Alaior volvió a convocar a sus vecinos a la puerta de casa. Vecinos y visitantes. Con la tarde del domingo de fiestas puesta. Después de la siesta mal dormida y con los gritos de los niños de por medio. Las carrozas, los capgrossos y los gegants. Un mundo inventado pero real para los más pequeños.

Alaior se ha volcado en sus fiestas. Dos días de caballos y gentío. Si la noche del sábado fue «el no va más», el domingo, la plaza no daba para más. Los caballos entraban y se hacían sitio entre los empujones y el entusiasmo de los asistentes. Palmas y cantinelas coreando a la banda y pidiéndole «más marcha» en los compases. El calor sofocante se enfrentaba a las pistolitas de agua como de otra galaxia.

Pero fue el viernes, el día de la arrancada. Jordi Villacampa, actual presidente del Club Joventut de Badalona y emblemático baloncestista, pronunció un pregón llenos de optimismo.

Más de veinte años recalando en la isla, llenos de recuerdos y amigos pero con la vista en el futuro. Villacampa contó de sus emociones. Y dijo que vive lo mismo las fiestas y los Jaleos que tirar un triple en el Olímpic de Badalona. Y las calles a tope. Tanto para la fiesta tradicional como para las actividades montadas para los más pequeños. Así el jueves tuvo lugar la desfilada con los alumnos de las escuelas públicas. Carrozas y comparsas representando un gran circo. No faltaba nada. Ni la imaginación.

Y el sábado empezó la tradición. Con los oficios y los protocolos. Pau Morlà, el alcalde, de caixer batle, y el veterano caixer capellana. Mucha bulla y mucha música. La Banda de Montuïri arropó la exhibición de jinetes y caballos envueltos por los entusiastas. Hasta más que tarde. Porque tras el Jaleo la verbena. Los Vershions y el Grupo Sarau animaron la velada de bailes y de jarana.

El domingo llegó con fuerza. La tramuntana también quiso participar y refrescó la abarrotada plaza de Alaior. No cabía ni un alfiler. Pero lejos de empujones y traspiés, el Jaleo se desarrolló sin incidentes. Espectaculares bots y coreadas cabriolas.

Por la tarde, a partir de las cuatro, quedaban las comidas. Que si un cordero en la casa de Xavier, que si un cabrito en la tanca d'en Pere. Todo para esperar la desfilada de carrozas, las últimas pomadas y los fuegos de ¡Fins l'any que ve!.

 
   
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