INDALECIO RIBELLES
PALMA.- El
intercambio de cromos al que está tan
acostumbrado el Consell de Mallorca a la
hora de hacer política durante la presente
legislatura con Govern y Cort puede servir
de nuevo para que la sangre no llegue al
río judicial en el recurso planteado por la
promotora catalana Núñez y Navarro por las
múltiples irregularidades del concurso de
Can Domenge.
La clave para ello está
en el acuerdo firmado el pasado mes de
junio por la Comisión Insular de Urbanismo
acordando el inicio el expediente para
proteger el antiguo edificio de Gesa, cuyo
solar fue adquirido por Núñez en 2004. Dado
que existía un acuerdo previo entre Cort,
Govern y Consell para derribar este
inmueble, Núñez y Navarro lo adquirió junto
a otros solares adyacentes por 73,6
millones de euros con el fin de desarrollar
sobre el solar un complejo de viviendas de
alto standing.
Tras la protección
del edificio se da por hecho que la
inmobiliaria catalana demandará a Gesa,
quien se comprometió por contrato a
derribar el edificio en 2008 para que Núnez
y Navarro desarrollase su proyecto
urbanístico y hará lo propio con Munar por
cambiar el planeamiento urbanístico
protegiendo esta edificación. Un hecho que
tiene unas repercusiones económica contra
la promotora catalana que aún está por
cuantificar en toda esta operación
urbanística a desarrollar en la Fachada
Marítima de Palma.
Batalla
judicial
Está claro que si el
Consell, que tiene un año para aprobar la
catalogación y protección del edificio de
Gesa desistiera de ello y no perjudicara la
urbanización de los terrenos de Núñez en la
calle Joan Maragall, la empresa catalana
perdería interés en el desarrollo del
contencioso.
Un recurso que estaba
cantado que esta promotora iba a
desarrollar ya que es el principal
perjudicado en las dos operaciones del
Consell: en Can Domenge por haber ofrecido
más dinero que nadie y en la Fachada
Marítima al ver cómo perdía parte del
dinero invertido tras proteger Munar la
mole de doce plantas de Gesa. Núñez juega
ahora con una ventaja: el Consell sabe que
en Can Domenge la batalla judicial
la tiene casi imposible.