MARIONA CERDÓ
PALMA.- La candidata
del PSIB a la Alcaldía de Palma, Aina
Calvo, eligió el día de su presentación
para lanzar un mensaje contundente a Unió
Mallorquina: si gana las elecciones y no
logra mayoría absoluta no cederá la vara de
mando de la ciudad al candidato de UM,
Miquel Nadal. De esta forma, descartó que
en el Ayuntamiento de Palma pueda
producirse un fenómeno parecido al del
Consell de Mallorca, donde UM ejerce de
bisagra y gobierna con tan solo tres
escaños.
«La respuesta es no», dijo
tajante cuando este periódico le preguntó
acerca de la posibilidad de dar la Alcaldía
a Miquel Nadal. De esta manera, confirmó
las palabras expresadas tan sólo unas horas
antes por el secretario general del
partido, Francesc Antich, durante la rueda
de prensa de presentación de Calvo como la
nueva cara del PSIB de Palma.
La
candidata municipal no descartó ninguna
posibilidad a la hora de pactar con otros
partidos políticos para conseguir una
mayoría suficiente para gobernar. Eso sí,
defendió que el programa del PSIB es
«irrenunciable» e «inamovible». «Las
políticas de pacto han de estar
condicionadas a que se respeten los
programas, los valores y los idearios que
planteamos», afirmó en declaraciones a este
periódico.
«Aceptar la candidatura a
Palma forma parte de una trayectoria de
compromiso político con un ideario
progresista de izquierda y esto está por
encima de posibles negociaciones», indicó
Calvo, a lo que añadió: «Unos posibles
pactos han de estar impulsados por la
voluntad de que el Ayuntamiento de palma
esté gobernado por el progresismo de
izquierda».
Prioridades
En cuanto a sus prioridades, Calvo aseguró
que si es elegida como nueva alcaldesa de
Palma luchará para que Palma sea una ciudad
«valiente». En su opinión, la capital
balear debe marcarse como reto la
modernidad. «Ha de ser una ciudad
innovadora que recupere posiciones en
cuanto a calidad de vida y lidere proyectos
que la hagan significativa». Según la
candidata, Palma «ha ido perdiendo con el
tiempo» y es una ciudad que necesita más
«orden, limpieza y silencio».
En
cuanto a la contaminación acústica afirmó
que «los ciudadanos del Paseo Marítimo,
calle Aragón y muchas otras partes de la
ciudad padecen un ruido excesivo» y que
solucionar esta situación «requiere civismo
y concienciación ciudadana, pero también
ordenanzas».
Calvo destacó ante todo
su condición de ciudadana de Palma: «He
vivido en Son Sardina, El Vivero y Pere
Garau y todas ellas son zonas con sus
problemas». La candidata socialista a Palma
también aseguró que, si consigue la
Alcaldía, dos de sus modelos serán Zaragoza
y Valencia, fundamentalmente por su modelo
urbanístico y su apuesta por los
retos.
La cultura es otro de los
pilares básicos de la apuesta que hace Aina
Calvo para Palma. «Es preciso demostrar que
la cultura nos une en el desarrollo, que es
un elemento de actividad económica, una
industria que aporta mucho al PIB»,
aseguró. Y prosiguió: «No se puede
renunciar a la cultura, hay que tener un
proyecto cultural, no sólo en lo que se
refiere a fiestas mayores, creo que la
cultura es eje un vertebrador del
desarrollo, lo he visto en países con
economía inferior, ciudades de Iberoamérica
como Sao Paulo (Brasil)», que han sabido
crear una actividad económica en torno a la
cultura»
En cuanto al incumplimiento
de la ordenanza antiruido y de los autos
judiciales en el que está incurriendo el
empresario Bartolomé Cursach en su
discoteca Megapark, Calvo también fue
rotunda: «Hay que cumplir la ley y las
ordenanzas municipales, ya sea este señor u
otro y una institución publica tiene el
deber de hacerla cumplir».
Calvo
criticó al equipo de la actual alcaldesa,
Catalina Cirer, por «no tener proyecto» y
estar impulsando una política «desordenada»
que no responde a un objetivo unitario.
«Destruir el Pont des Tren fue un
despropósito», dijo. También aseguró que en
el proyecto del nuevo hospital de Son
Espases «hay muchos intereses» y dijo no
estar «muy segura» de que respondan a las
necesidades de la ciudadanía.