M. CAÑELLAS
SANTA MARGALIDA.-
Patos de goma en lugar de los de carne y
hueso. Esta es la solución a la que ha
llegado el Ayuntamiento de Santa Margalida
para celebrar este año la tradicional
amollada d'ànneres de Can Picafort y
dar esquinazo a la polémica. Sin
duda la fiesta tomara este año un cariz
diferente pero ahorrará dolores de cabeza
al Consistorio: las ya habituales multas de
la Conselleria de Agricultura y demás
trifulcas entre los seguidores de este
histórico acto festivo y los ecologistas,
acérrimos defensores de los derechos de los
animales.
Así lo explicaba ayer el
delegado de Can Picafort, Nofre Plomer.
«Hemos decidido reconducir la fiesta y
afrontar el problema». «Se trata de una
alternativa para que no desaparezca esta
tradición y no por ello será menos
espectacular», declaraba a este periódico
el edil de Can Picafort Unit, quien aseguró
que los animales no sufren daño alguno
aunque la legislación no permita esta
práctica. Así, y ante esta tesitura «lo que
hemos hecho ha sido adaptar la fiesta a la
normativa vigente». «Creo que es una
alternativa muy buena»,
apostilló.
Coincidencia
Curiosamente, los responsables de las
Fiestas de Can Picafort han tenido la misma
idea que en la Colònia de Sant Jordi. En
Santa Margalida llevan muchos meses
preparando este acontecimiento, que ha
inspirado incluso la portada del programa.
En Can Picafort no tenían ni idea de que
coincidirían, en un afán de mantener viva
la tradición y acabar de una vez por todas
con el revuelo que suscitaba este
acontecimiento cada verano.
1.000
patos de goma, como los protagonistas del
famoso spot publicitario del Seat
Toledo surcarán las aguas de la bahía
norte. Quizás se hayan inspirado en él.
Aunque en este caso, su travesía no será
tan larga.
La gran recompensa también
cambia. Esta vez no se los llevarán a casa.
Los cambiarán por un viaje a Cancún, una
moto Yamaha 80, una mountain bike, y
así hasta 10 premios, en el marco de una
gran rifa que se celebrará en el lugar,
bajo una carpa y con azafatas tipo
telecupón.
«El sorteo se realizará
con el número de cada pato, una vez hayan
sido capturados», explicó Plomer quien
además aseguró que la iniciativa está
dejando ya muy buen sabor de boca entre los
vecinos.
El Ayuntamiento de Santa
Margalida ha llegado a acumular sanciones
de miles de euros. El año pasado decidieron
no organizarla debido a una sentencia
judicial que condenaba tales prácticas. De
hecho no aparecía en el programa de
fiestas. Sin embargo, al final, sí se
celebró por iniciativa particular. Los
rumores que durante semanas circulaban por
el municipio y que apuntaban a una suelta
vecinal de patos finalmente se confirmaron.
Los vecinos se salieron con la suya a pesar
de la vigilancia enviada por las
autoridades Y nuevamente llovieron las
denuncias; de Baldea (Plataforma Balear
para la defensa de los animales), de ANPBA
(Asociación Nacional Para la Protección y
Bienestar de los Animales), entre otras
entidades. En 2004 la Conselleria de
Agricultura impuso una multa de 9.000 euros
al Consistorio por organizar el evento,
prohibido por el Ejecutivo
autonómico.
Este año ya no habrá
excusas que valgan.