Ya son bastantes las explotaciones
lecheras que han abandonado su actividad en
los últimos años. La falta de relevo
generacional no es el único motivo. Las
lecherías necesitan varias toneladas de
cuota láctea para que su actividad sea
rentable. Esta cuota, que es como un
derecho de producción, la estipula Unión
Europea para cada país miembro. El exceso
de producción lleva al pago de una tasa o
«multa».
En 2004 había 350
explotaciones lecheras en Baleares, 64 en
Mallorca, 276 en Menorca y 10 en Eivissa.
26 de ellas abandonaron su actividades
durante el citado año. En 2005, en cambio,
lo hizo un número similar: 27. Cabe
destacar que hace algunos años el número de
lecherías era el doble.