MIREYA ROURA
PALMA.- Aunque el
nuevo plan lácteo impulsado por el
Ministerio de Agricultura da un respiro al
sector, el Govern quiere evitar el abandono
masivo que acechó al campo balear el año
pasado y, por ello, ya ha mostrado sus
discrepancias. El nuevo plan vuelve a poner
sobre la mesa dos medidas fundamentales. En
primer lugar, se permite de nuevo el libre
mercado entre explotaciones, por lo que una
lechería podrá vender a otra su derecho de
producción (su cuota láctea) a precio de
mercado.
Por otra parte, se rescata
la figura del banco regional. De esta
forma, los ganaderos podrán vender su cuota
directamente a la Conselleria de
Agricultura sin estar obligados a acudir a
Madrid. Ahora bien, las comunidades
autónomas sólo podrán redistribuir entre
las lecherías interesadas el 80% de la
cuota captada. El resto, el 20%, pasará a
engrosar la reserva nacional y será el
Ministerio de Agricultura el que deberá
asignarlo a aquellas lecherías que cumplan
con una serie de requisitos: jóvenes
explotaciones con planes de mejora o
entidades asociativas, por ejemplo.
Y es con este criterio de reparto con el
que la Conselleria de Agricultura no está
de acuerdo. Fuentes consultadas afirmaron
que Baleares tiene que poder gestionar el
100% de la cuota captada, «porque no
queremos que la cuota se vaya otra vez a
Galicia».
Recuperar los
derechos
Asimismo, el Govern está
dispuesto a recuperar la cuota láctea que
perdió el año pasado con el anterior plan
del sector y tiene intención de pedir al
Ministerio que le revierta más derechos de
producción, de tal forma que la Conselleria
pueda gestionar más del 100%.
Y es
que el año pasado, el campo balear se vació
literalmente de leche. El Ministerio
prohibió el libre mercado entre ganaderos
al argüir que así se pondría freno a la
especulación. Después, Espinosa incentivó
el abandono de fincas ofreciendo un buen
precio por cada kilogramo de leche, lo que
motivó a muchos ganaderos a tirar la
toalla. En concreto, un total de 27
explotaciones baleares se acogieron al
plan; lo que significó que las Islas
perdieran el derecho a producir 7.744
toneladas de leche anualmente. Cabe
destacar, en este sentido, que la cuota que
se ha ido fuera de la comunidad
difícilmente puede ser
recuperada.
Una vez el Ministerio
aglutinó toda la cuota que se había
abandonado, procedió a hacer el reparto.
Para ello, favoreció a las explotaciones
jóvenes y a las zonas desfavorecidas. El
resultado fue desastroso para Baleares que
fue la comunidad menos beneficiada de
España con un balance negativo, entre lo
que había solicitado y había recibido, del
9%. En el caso de Menorca, la isla más
afectada, perdió el derecho a producir
6.500 toneladas y sólo recibió del
Ministerio el 25% de lo
solicitado.
Muy al contrario, Galicia
se benefició en un 9%. Dado que el reparto
coincidió con las elecciones autonómicas
gallegas, muchas asociaciones denunciaron
que el plan se había hecho en clave
electoral. Por su parte, el Ministerio
esgrimió que el plan había acabado con la
especulación, había permitido asignar
cuotas a precios muy ventajosos para los
productores que decidieron quedarse en el
sector y que la venta de derechos había
permitido dar una jubilación muy digna a
sus propietarios.