|
IMPRESIONES
La difícil introducción de la cultura del alquiler, incluso con incentivos
Por las razones que fueren en España en general no existe lo que podríamos llamar cultura del alquiler. Convertida la casa en propiedad en un fetiche profundamente arraigado, la gente no acepta la alternativa del alquiler sin darse cuenta de que, en realidad, estamos entrando en una sociedad que transmite de padres a hijos hipotecas, tal y como ocurre en varios países europeos. Por esto son de agradecer los esfuerzos incentivadores del alquiler que Cort subvenciona generosamente con 6.000 euros a aquellos propietarios que reformen sus viviendas vacías y las incluyan en el programa municipal del alquiler. Aunque bienintencionada la medida, hay que ser escépticos, en primer lugar, por esta resistencia a alquilar en lugar de comprar y, en segundo lugar, porque un mercado bastante intervenido, unido a la progresiva escasez de vivienda que la encarece, no alienta ni a arrendadores ni a arrendatarios en potencia. En cualquier caso está muy bien.
|