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  Miércoles, 12 de julio de 2006 Actualizado a las 01:37
 

LA MIRADA
El lector

JAVIER MACÍAS


¿Hay alguien ahí? Me presentaré, soy el individuo que ha leído el Estatuto Balear y exultante de alegría debo llamar la atención sobre ciertos temas. Es lógico que al tratarse de un texto oficial no guarde ningún tipo de conexión con la poesía e incluso si fuera un provocador diría que me pone. No es verdad. La líbido hace tiempo que está sepultada por las toneladas de incitaciones que nos brindan los radicales de la barretina, en su deseo de que nos intitulemos Països catalans.

Artículo 1. No somos nación. ¡Que maravilla! Nuestros políticos siguiendo la recomendación de los sabios han tenido la delicadeza de no trabajarnos el ego, por lo que tampoco nos veremos inmersos en el embolic que se han metido los congéneres del inefable Josep Pla, por cubrir su principal obsesión: sa Nació. El pretexto está servido. «Quieren tanto a Cataluña que viven de ella», manifestaba un mediano empresario que decidió venirse a Mallorca, ya que no estaba dispuesto a pagar los gastos de viajes, hoteles, restaurantes, sueldos y prebendas de Artur Mas, Carod Rovira, Maragall… y sus respectivos familiares y amigos so pretexto del amor a la tierra. Por aquí hay más seriedad, no se juega con los sentimientos para hacer olvidar el elevado importe de los productos esenciales.

Artículo 3. La lengua catalana propia de les Illes Balears, tendrá junto con la castellana el carácter de idioma oficial. «Libertad, libertad, bendita libertad…» (aquí, amigo lector, sin ningún rubor puede seguir entonando la conocida melodía). «Viva la madre que te parió, Jaume», exclamó el bueno de Jacinto que vive en Son Gotleu y que teniendo nietos mallorquines que hablan perfectamente la lengua de Alcover, se enreda como un ovillo cuando debe pronunciar: habitabilitat. Los catalanes «que viven del nacionalismo», para despistar han recogido en su Estatuto la cooficialidad del castellano. La realidad es otra; desde los impresos oficiales, hasta los comunicados de prensa, pasando por las etiquetas, rótulos, recetas médicas, etc, todo es en catalán. Goebbels, no lo hubiera hecho mejor.

Artículo 11, apartado 7. La Comunidad Balear desarrollará normas para la protección del medioambiente, de los espacios naturales y de la ecología. Alegría, alegría. Se acabó de mancillar montañas con edificaciones improcedentes como ocurre en Andratx o de construir rascacielos hiriendo el paisaje, versus Magalluz. Adiós GOB, tendréis que cerrar, pues no será necesario que llaméis más la atención sobre los millones de metros cuadrados que se asfaltan cada año en Mallorca. PSM, enhorabuena, os ahorraréis cientos de euros en pasquines avisándonos que se están cargando la isla. Hay que saberlo, en el artículo 11 apartado 7 del Estatuto Balear se encuentra la solución a nuestra intranquilidad por el futuro paisajístico.

Artículo 21. Podrán ser elegidos Diputados del Parlamento los ciudadanos españoles residentes en las Islas Baleares. ¡Forasteros, nacionalizados, extracomunitarios y gentes de buen vivir a por el poder! Es necesario, ya que las dinámicas actuales exigen que aparezcan nuevos rostros. Recordemos algunas de las anomalías más significativas: 1) Los Ayuntamientos sacan a subasta terrenos con cifras especulativas, sin contemplar sociedades mixtas a estructurar con la iniciativa privada al objeto de ejecutar viviendas a precios naturales. 2) Existe demasiado gasto en medios de comunicación institucional, cuando los entes privados satisfacen adecuadamente esta demanda y 3) Se ha producido un acusado sectarismo en los intereses de forma que si el poder lo toman unos, automáticamente para los otros no quedan ni las raspas. Conclusión: El cambio no debe producirse por un texto que debido al signo de los tiempos hemos denominado El Estatut, habrá que colaborar en su praxis si deseamos una sociedad más justa.

 
   
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