INDALECIO RIBELLES
PALMA.- Medio
millar de personas asistieron en la tarde
noche de ayer en La Seu al funeral por el
alma de Pere Joan Llabrés i Martorell,
canónigo y portavoz de la Fundació Art a la
Seu, fallecido el 7 de julio, a la edad de
67 años, mientras nadaba en una playa del
término municipal de Calvià.
La misa
fue oficiada por el obispo de Mallorca,
Jesús Murgui, en un acto en el que
asistieron entre otras autoridades
políticas de Baleares, la alcaldesa de
Palma, Catalina Cirer, el conseller de
Cultura del Govern balear, Francesc Fiol y
su homónima en la institución insular,
Dolça Mulet entre otros representantes
institucionales.
«La muerte siempre
sorprende y más cuando se produce de una
manera súbita y accidental», dijo el obispo
de Mallorca en su homilía en la que resaltó
el gran amor de Llabrés a la liturgia, a la
Iglesia y a su historia y la cuidado del
Patrimonio», afirmó Murgui. Durante
diferentes periodos de su trayectoria -
entre 1984 y 1989 y entre 1996 y 1999 -
Pere Llabrés dirigió el Centro de Estudios
Teológicos de Mallorca (CETEM), donde en la
actualidad continuaba como profesor de
Liturgia.
También preparaba con
especial ilusión, de manera conjunta con
miembros de la UIB, un congreso en
conmemoración del 700 aniversario de la Seu
de Mallorca. Otro de los encargos que había
recibido era el de poner en marcha el Museo
Diocesano, tras su rehabilitación, así como
el de hacer el trabajo de seguimiento de
todo el proceso de intervención del artista
Miquel Barceló en la capilla de Sant Pere
de la Catedral. El canónigo se erigió como
el principal interlocutor con el artista
felanitxer. a quien fue transmitiendo el
mensaje evangélico que debía contener la
obra cerámica y los vitrales
encargados.
Misa en
catalán
Precisamente ayer el
artista mallorquín fue uno de los grandes
ausentes de un oficio religioso oficiado
por el obispo Murgui y en el que estuvieron
presentes en la concelebración más de un
centenar de sacerdotes procedentes del
Consejo Episcopal y del Cabildo
Catedralicio.
El oficio religioso
del obispo Murgui fue, de principio a fin,
en catalán en línea con el fallecido
canónigo que tuvo no pocas polémicas por
negarse a decir misa en castellano.
Recordemos cuando hace ahora dos
años se negó en redondo a oficiar una misa
en castellano a 300 peregrinos portugueses
que habían asistido a la Misa matutina de
la Seu.
Natural de Inca y ordenado
presbítero en 1962, Pere Joan Llabrés era
especialista en liturgia, arte e historia.
Adaptó, junto a Francesc de Borja Moll,
todos los textos litúrgicos al catalán
siendo referente en la defensa del
patrimonio religioso mallorquín.