En el segundo Pleno de la Jornada, el
Parlament rechazó ayer una Proposición no
de Ley en la que el PSIB exigía al Govern
que retire el decreto de trilingüismo al
considerar que «va dirigido únicamente a
centros de élite, discrimina la enseñanza
pública, ignora la opinión de la comunidad
docente y manipula, además, las necesidades
reales del mundo educativo con fines
electoralistas».
Un batería de
argumentos que defendió el diputado del
PSIB, Andreu Bosch, y que no lograron
convencer al PP, que votó en contra. El
Bosch opinó que el proyecto de
trilingüismo, que contempla la enseñanza en
catalán, castellano y en lengua extranjera
en número igual de horas lectivas, «no se
enfoca como una medida de carácter general,
sino que se crea pensando en unos centros
determinados, concertados o
privados».
«El decreto tampoco
contempla temporalizar cuándo se aplicará
al resto de centros, favoreciendo
claramente a los elitistas, que tienen
mayor facilidad para contratar a profesores
de habla inglesa», añadió Bosch, para quien
el decreto también «menosprecia el catalán»
porque lo pone al mismo nivel que las otras
dos lenguas.
Unas consideraciones
que fueron rechazadas por el conseller de
Educación y Cultura, Francesc Fiol, quien
lamentó que la oposición tenga un «nivel de
comprensión tan bajo» y aseguró que es
«falso» que el Govern «sólo trabaje para
centros elitistas y privados». El conseller
estimó que la oposición hizo hoy
acusaciones «gravísimas» ignorando el «gran
esfuerzo financiero» realizado para dotar
de recursos a la escuela pública.
Por su parte, la diputada de EU/Els
Verds Margalida Rosselló consideró que la
política educativa del Ejecutivo balear es
«discriminatoria y favorecedora de los
centros concertados», y acusó a Fiol de
mentir a la ciudadanía cuando asegura que
«los alumnos de las islas terminarán sus
estudios con una elevada competecia
lingüística», porque, según agregó, «en
ningún momento se dice que se aplicará en
todos los centros, sino sólo en algunos muy
seleccionados».
El diputado del PSM,
Eduard Riudavets, quien opinó que la
aplicación del trilingüismo «en ningún caso
puede suponer un retroceso del
catalán».