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EL MUNDO OPINA
Esto es un caos
Está ocurriendo lo que era previsible
ocurriera: un caos financiero, un caos
artístico y un caos de gestión en el que
una ensalada de auditorías se contradicen y
en la que la firma auditora contratada por
el Govern ve cómo se le niega información y
se la ningunea por activa y por pasiva. A
estas alturas, no se sabe de verdad cuantos
visitantes tiene el Museo de Es Baluard ni
si Serra ha cedido o no los cuadros
prometidos, que fueron la gran
justificación para regalarle el museo
pagado con dinero público. Pero lo que se
deduce de toda esta situación caótica es
que, en Es Baluard, hay una persona que
funciona como propietario único y absoluto,
mientras los que son los propietarios de
verdad aparecen como convidados de piedra
presenciando la fastuosa ordalía que ocurre
delante sus propias narices. Y hay algo que
las instituciones concernidas deberían
meterse en la cabeza: Es Baluard tiene un
pecado original que mientras no se lave no
medrará nunca como museo. Lavar el pecado
original significa recuperar Es Baluard y
devolverlo a sus legítimos propietarios que
son las instituciones que representan al
pueblo balear. Lo que está pasando es
trasunto de la extraña infeudación del
museo en Serra, teniendo todos los números
para acabar como el rosario de la aurora.
De momento y como aperitivo, la ceremonia
de la confusión.
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