AGUSTÍN RIVERA
PALMA.- Todo
estaba preparado. Sólo faltaba la claqueta
y la orden de acción. Pero el dueño del
local, el Govern, gritó, casi en el último
segundo, ¡corten, corten! Durante seis
horas el Ejecutivo autonómico suspendió el
Salón Erótico Seda de Mallorca.
Eran
las 13 horas cuando el director general de
Fires i Congressos, Joan Bibiloni, puso en
conocimiento de Planner & Proceltha,
organizadores de Seda-Salón erótico, su
voluntad de «rescindir unilateralmente» el
contrato firmado el 17 de marzo de 2006 al
existir, a juicio de Bibiloni,
«incumplimiento por parte de la
misma».
El director de Fires i
Congressos convocó a las 17 horas a los
organizadores del salón. Y, tras dos horas
de reunión, se firmó la paz. O mejor dicho,
en palabras del propio Joan Bibiloni: «Aquí
paz y después gloria». El salón erótico
comenzará esta mañana.
Sin embargo,
Bibiloni expresó su descontento ante la
falta de información del equipo de
organización del salón erótico. «Nos hemos
enterado por la prensa que se iban a
entregar unos premios y eso no lo reflejaba
el contrato, por eso decidimos rescindir el
contrato», explicó el director de Fires i
Congressos a este periódico.
En
cualquier caso, Bibiloni quiso dejar muy
claro que no habría pornografía. «El
Ministerio de Cultura dice muy claro que
existe pornografía cuando hay sexo
explítico», remarcó.
Abundó aún más
el director de Fires i Congressos en su
disertación: «Ellos tenían que presentar
por escrito que no se se producirían actos
pornográficos. Lo han presentado y estoy
seguro de que no habrá pornografía. Más
valía decir que no ahora porque al día
siguiente podría ser una cacicada. Era
básico resolver este
entuerto».
Servicios
jurídicos
Bibiloni también aclaró
que los servicios jurídicos del Govern
fueron los encargados de darle forma legal
a la rescisión del contrato, finalmente
abortado por la tarde.
El director de
Fires y Congressos descartó asimismo que
algún miembro del Govern inaugurase el
salón erótico. «Nosotros no lo hemos
organizado y nunca ha estado prevista una
inauguración», indicó Joan
Bibiloni.
Masé Miguez, directora del
salón erótico, señaló que todo fue un
malentendido. ¿Y qué es porno? «En el porno
todo es muy sutil. En un salón erótico hay
distintos grados de erotismo y no hay nada
malo», destacó Miguez, tras tildar de
«salón con clase» las jornadas eróticas
celebradas en el recinto de Fires i
Congressos de Palma.
Míguez aclaró
también que en el salón prohibiría «por
supuesto» la entrada de menores de 18 años.
El director artístico del salón,
Conrad Son, aseguró que la elección de
Mallorca no es casual. «Mallorca ha
recuperado la imagen glamourosa de antaño.
La de los festivales de verano, el turista
un millón. El Salón pretende ser divertido
y dinámico y queremos aprovechar esa
imagen», indica. En los últimos años, la
Isla se ha convertido en una especie de
meca de esta industria. De hecho, en estos
precisos momentos se rueda en Mallorca una
película pornográfica suiza y otra alemana,
según informó Lorenzo Marina.
Conrad
pretende que el Salón sirva como revulsivo
ante el «estigma» con el que suele aparecer
el sexo en los medios de comunicación.
«Siempre se habla de cosas denigrantes: la
pederastia, la pornografía infantil, las
redes de prostitución, ¿por qué no se habla
de lo bien que nos lo pasamos follando?»,
se plantea.
Mientras, Conrad Son
repasa con orgullo la lista de celebridades
del mundo del cine erótico que ha
conseguido aglutinar. «Tenemos más figuras
que el pesebre», indica irónicamente.
«Hemos podido elegir a todos los artistas
que queríamos y los hemos traído».
Una de las obsesiones confesas de
Conrad Son es el permanente acercamiento de
los espectáculos y el cine erótico y
pornografico al público femenino. «La mujer
ha experimentado un sustancial cambio. Ha
pasado de ser un sujeto pasivo a
convertirse en sujeto activo».
Conrad
Son se ha convertido en un auténtico
divulgador del mundo del erotismo. Sus
programas en la televisión catalana Flor de
Nit o Conrad en directe (auténtico
consultorio de lo erótico) tienen una
aceptable cuota de pantalla. Incluso en su
última película, El mar no es azul logró
contar con una subvención de la
Generalitat.
Conrad no oculta que
detrás de esta iniciativa se encuentra una
industria cada vez en mayor auge. «Por
fortuna se ha llegado a normalizar»,
destacó.