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  Miércoles, 12 de julio de 2006 Actualizado a las 01:15
 

GRAN PREMIO DE FRANCIA
«Conozco el coche mejor que nadie»

MARTÍNEZ DE LA ROSA RELEVA A MONTOYA EN MCLAREN MERCEDES - REAPARECERÁ EL DOMINGO EN EL GRAN PREMIO DE FRANCIA, 13 MESES DESPUÉS DE SU ÚLTIMA CARRERA


VÍCTOR SEARA

Especial para EL MUNDO

Se esperaba que en las jornadas previas al Gran Premio de Francia del próximo domingo se moviesen algunas piezas en el mercado de fichajes de la Fórmula 1, pero lo que nadie podía prever es lo que ha sucedido. Juan Pablo Montoya desaparece inmediatamente de la competición y cede su lugar a Pedro Martínez de la Rosa en la escudería McLaren Mercedes. El anuncio de su marcha a la Nascar americana lo hizo el pasado domingo en Chicago, aunque a la escudería ya se lo había hecho saber un par de días antes. A partir de ese momento, la futura formación de Fernando Alonso comenzó a trabajar para despedir al colombiano antes de tiempo.

Mientras, Pedro de La Rosa volvía a su casa de Barcelona después de haber probado en el circuito de Jerez, donde había sido el más veloz. El catalán supo enseguida que tenía que prepararse para una buena oportunidad. «Por supuesto que estoy encantado de poder correr con el MP4-21, un coche en el que estoy verdaderamente cómodo», comentó ayer el español, que fue quinto en su última carrera, el 3 de abril de 2005 en Bahrein. «Conozco el MP4-21 mejor que nadie y confío en que podré lograr puntos importantes para el equipo en el Campeonato del Mundo», añadió.

McLaren Mercedes emitió ayer un comunicado en el que oficializaba el relevo: «El equipo ha decidido que Pedro Martínez de la Rosa se sume a Kimi Raikkonen en la parrilla de salida», se podía leer en la nota, tras confirmar que prescinde de Montoya para el resto del curso. En principio, el español debería estar en el monoplaza plateado hasta la última carrera de Brasil, pero todo dependerá de cómo vayan las cosas en estas primeras carreras. Lo que busca McLaren con él es la estabilidad para un coche que ha tenido innumerables problemas este año en manos de Montoya.

«Saber que llegué a la Fórmula Uno, que corrí en Williams, en McLaren y que hice poles para los dos es increíble. Viniendo de Colombia y con todos lo que tuve que luchar. Debo darle gracias a Dios», valoró el piloto saliente.

El equipo no teme perder la tercera plaza en el Campeonato de constructores, pero desea que todo se desenvuelva con una seriedad que con el colombiano habían perdido definitivamente. Fueron tres los accidentes inexplicables y otras tantas las broncas con sus jefes en este año. Ellos nunca le perdonaron completamente su percance de 2005, ése que le impidió competir en un par de carreras y que influyó de manera decisiva para que el equipo perdiese carácter contra el ímpetu de Renault, escudería que se quedó con los títulos de marcas y de pilotos. Para esta temporada, esperaban una reacción positiva del irascible piloto de Bogotá, pero el mediocre rendimiento del coche y la reproducción de los problemas han terminado con su futuro en esta marca.

Una y otra vez, el colombiano, que será padre por segunda vez a finales de año, declaraba estar tranquilo acerca de su futuro, pero lo cierto era que ninguna escudería le ofrecía algo consistente. Llegaron un par de acontecimientos que terminaron por decidirle. Por un lado, los catastróficos Grandes Premios de Canadá y Estados Unidos, en los cuales abandonó por incidentes en pista, el último de éstos involucrando a su compañero de equipo Kimi Raikkonen y a otros tres coches. Y por el otro, el encuentro con su antiguo jefe, el multimillonario Chip Ganassi, quien le ofreció un suculento contrato y la posibilidad de hacerse con otra buena cantidad de premios que otorga la Nascar. Y Montoya, que ama vivir en Estados Unidos y no estar obligado a contener su redondeada figura, no lo pensó dos veces.

 
   
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