A pesar de que Baleares abandonó el
Institut Ramón Llull por sentirse
«ninguneado» por la Generalitat catalana,
la reforma del Estatut deja la puerta
abierta a una posible reincorporación o a
la adhesión a organismos similares. La
disposición adicional
segunda, la que se refiere a el
Patrimonio lingüístico común, dicta que en
nombre de la lengua catalana, patrimomonio
de varias comunidades autónomas, Baleares
podrá solicitar al Gobierno y a las Cortes
Generales los convenios de cooperación y
colaboración que se consideren oportunos
para salvaguardar el patrimonio lingüístico
común.
La disposición adicional
sexta es la denominada cláusula Matas.
Propone equiparar Canarias con Baleares
atendiendo a los criterios de insularidad y
reza: «Las medidas que adopte el Estado en
atención o como compensación de la
insularidad en cualquier territorio de
España serán aplicables y deben hacerse
extensivas a las Islas Baleares, con
excepción de las medidas que vengan
motivadas por la ultraperificidad».
Esta propuesta la hizo el mismo
president Matas hacia el final de las
negociaciones para reformar el Estatut. El
PSOE calificó entonces que la iniciativa
era un «despropósito» ya que el régimen
especial de Canarias le viene por
cuestiones de ultraperiferia y no
insularidad. De allí, a que el Estatut haya
recogido este matiz.
Así como los
socialistas no estaban del todo en contra
de la cláusula Matas, consideraron del todo
inapropiado la propuesta del president de
incluir un nuevo Régimen Especial para
Baleares; es decir rebajas fiscales para
las empresas que inviertan en las islas. El
secretario general de los socialistas,
Francesc Antich, tachó la propuesta de
«demagógica» al afirmar que ni el Congreso
de los Diputados, donde es necesaria una
mayoría cualificada, ni la normativa de la
Unión Europea permiten aprobar esta medida
que, a su juicio, va en contra la
unificación fiscal. Este punto fue retirado
a raíz de las negociaciones Matas-Antich.
Esta disposición propone, además,
que cuando sea necesario el Estado deberá
establecer los mecanismos necesarios para
que estas medidas sean efectivas en el
archipiélago balear. El Estado velará para
que cualquier mejora relativa al régimen
económico o fiscal de los territorios
insulares en el ámbito de la Unión Europea
sea aplicable a las Baleares.
La
disposición transitoria sexta
estipula el funcionamiento que regirá
en los consells insulares, ya que con el
nuevo Estatut los ciudadanos deberán votar
en listas separadas al Parlament y a las
máximas instituciones insulares. Así,
cuando el nuevo Estatut entre en vigor los
consells de Mallorca, Menorca y Eivissa
continuarán integrados, hasta la
finalización de la legislatura, por los
diputados elegidos para el Parlament en las
islas.
Asimismo, los ciudadanos
tendrán que votar a los consells el mismo
día en que voten a los miembros del
Parlament pero de forma independiente. Al
respecto, se matiza que una vez se hayan
realizado las elecciones locales, en el
plazo de 45 días se constituirá el Consell
de Formentera que se integrará por los
mismos concejales.