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  Sábado, 8 de julio de 2006 Actualizado a las 02:06
 

LA PREGUNTA DEL MILLÓN - ¿Es Catalina Cirer la persona más adecuada para dirigir el Ayuntamiento de Palma?
Tres cualidades

GASPAR SABATER



¿Qué cualidades hacen falta para ser un buen alcalde? En realidad solo una: que quien ostente el cargo le quepa la ciudad en la cabeza, lo cual quiere decir que tenga un proyecto para la población que dirige y que sepa y pueda llevarlo a término. Aunque esto nos aboca directamente a una segunda condición: que disponga también de un equipo competente porque para llevar a cabo ciertas tareas no es posible tirar del carro uno solo.

Todo lo demás es accesorio si bien, habida cuenta que ciertas administraciones municipales han devenido últimamente en una especie de cueva de Ali Babá, tampoco está de más que la honradez figure entre las cualidades exigibles a un buen edil. Y Catalina Cirer, la mejor alcaldesa que ha tenido Palma, ostenta estas tres cualidades aunque no necesariamente por el orden en que se han expuesto.

De la honradez de la alcaldesa nadie, ni siquiera una oposición que ve corrupciones hasta debajo de la cama, se ha permitido dudar. Es casi espartana y no se le conoce el menor síntoma de ostentación. Ni tan solo en el vestir que es por donde a veces se pierde la mujer. Y esta honradez la transmite, si acaso no le meten goles, a toda la administración municipal.

Ha dispuesto de un equipo en el que algunas personas -ahí está Rodrigo de Santos- tienen la cabeza bien amueblada y han realizado una gestión si no brillante, que también, si eficiente aunque también ha tenido que cargar en su equipo con algunos floreros, pero ya se sabe que las listas no las hace el candidato a alcalde si no el partido, y en los partidos a veces medra el pelota antes que el más competente para desempeñar un cargo.

Y en cuanto a tener un proyecto de ciudad, aunque todo sea discutible, estamos ante una Palma en obras lo cual quiere decir que existía voluntad de abordar la modernización de ciertas infraestructuras y dotar a Palma de equipamientos acordes con su importancia. Y lo que quedará tras el paso de Cirer por la alcaldía será notable.

Aunque en defensa de Cirer todavía podríamos añadir a su mandato una cualidad más: está pero no se nota. Y puesto que el poder siempre es ofensivo, resulta de agradecer contar con una alcaldesa que, preocupándose sin duda por su ciudad, es de una discreción tal que no resulta en absoluto molesta para nadie. Que más puede pedirse entonces.

 
   
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