A.NAVARRO
MAÓ.- La galería Artara,
de Maó, ofrece hasta el próximo día 26 de
julio la exposición de los últimos trabajos
pictóricos de Març Rabal. Su trayectoria,
viviendo a caballo entre Es Migjorn y
Barcelona, viene también marcada por la
combinación de su oficio de ilustradora y
su firme expresión sobre las telas.
Así, Març Rabal compone una serie de
juegos escénicos en los que sus personajes
enmaillotés observan la nada, leen,
nadan o trepan sobre viejos árboles.
Cuadros en los que el horizonte
define claramente una zona clara y otra
oscura, a veces negra. «Quizás esto tenga
una lectura psicológica...» se pregunta en
voz alta la artista.
Por primera vez
se atreve con los formatos grandes. Y es
que la elaboración de las texturas sobre
las que pinta no es sencilla. En algunos
casos, la yuxtaposición de páginas de
pequeños libros antiguos sugieren una
engañosa base de madera. En otros, consigue
la sensación vaporosa que le da un fino
papel vegetal japonés, arrugado y
camuflado.
Març Rabal estrena la
aparición del árbol como punto de
referencia. «Es algo vivo», dice. Un
movimiento surgido de la lectura del
Barón Rampante de Ítalo Calvino. Una
muestra en la que ha querido homenajear al
libro, con un sorprendente trabajo de
découpage sobre viejas cuadernas sin
abandonar sus oníricos y vacíos Paisajes
de paso.