Hacía por lo menos 25 años que no veía a
Gabriel Canyelles, un niño de mi colegio y
de mi barrio. Lo último que sabía de él es
que competía a lo grande como atleta. La
vida da muchas vueltas y más en tanto
tiempo. Ha visto mundo y ahora es creativo
en Lottusse. Era flaco, y se sigue
manteniendo en forma porque no para quieto.
Es lo que tiene diseñar zapatos. Le sugiero
que se pase al diseño de camas pero no le
atrae. Me hace una ilusión loca calzarme un
zapato autóctono que no está hecho de
cuerdas, que ha salido de una fábrica que
tiene más de 125 años y que se hinchó a
fabricar botas para los soldados de una
guerra (vean toda la historia en
www.lottusse.com). Hay cosas que van en los
genes, y Canyelles ya nació con esa nariz
de peleón. Se ha acostumbrado a pegarse
contra el reloj. Le hago la entrevista con
calzador, nunca mejor
dicho.
PREGUNTA.- ¿Por qué
cree que quiero
entrevistarle?
RESPUESTA.-
Porque espera encontrar algo
interesante.
P.- A ver qué
zapatos lleva usted. ¿No serán
Sebago?
R.- No, pero no
siempre uso Lottusse. Me gusta
cambiar.
P.- Los zapatos de
Lottusse son para toda la vida. ¿Y cómo
sigue abierta la fábrica?
R.-
Como una bellísima locura, porque
Antonio Fluxá mantiene intacta su pasión,
que nos trasmite más allá de esa
vida.
P.- Usted tiene un
carrerón. ¿Iba para atleta?
R.-
Sí, pero de tanto correr me dolían los
pies y me dediqué a diseñar zapatos.
P.- ¿No sería posible en
Mallorca dejar de vivir del turismo para
pasar a vivir de los pies?
R.-
De los pies a la cabeza. En Galicia lo
han hecho (Inditex).
P.- ¿Por
qué unos pies huelen y otros
no?
R.- Porque tienen más
personalidad.
P.- El servicio
técnico de Lottusse, ¿incluye un podólogo
que te hace la pedicura y te corta las uñas
con sierras de marquetería?
R.-
No, pero sí el mejor equipo técnico que
conozco. Éstos saben más de pies y de
columnas que cualquier médico.
P.- Me tiene que desvelar
este misterio, ¿por qué a las mujeres les
vuelven locas los zapatos?
R.-
Sí que es un misterio. Pero la verdad
es que tienen tantos deliciosos misterios,
que vale más no desvelarlo. De todos modos,
si lo descubre, cuéntemelo.
P.-
En la película Big Fish, en un
pueblo que se parece al paraíso, todos van
descalzos. ¿Habrá zapatos en la otra
vida?
R.- En la otra vida
levitan, es normal que no lleven
zapatos.
P.- Ir en cueros y
descalzo ¿es compatible?
R.-
Sí, en Formentera.
P.- La
marroquinería, ¿es un mundo por explorar?
¿Hay tangas de piel?
R.-
Cierto, pero los tangas de piel
deberían ser de usar y tirar, porque la
piel al lavarse se vuelve ligeramente
rígida.
P.- Su familia tenía
una tienda. ¿Añora aquella Palma que olía a
fruta y huerta?
R.- Y tantas
otras cosas más. Aquella ciudad que olía
menos a tráfico, menos a crema solar, etc.
Pero adoro Palma.
P.- ¿Hay
que estudiar en el extranjero para ser el
mejor profesional?
R.- No es
necesario estudiar en el extranjero, pero
sí conocer el extranjero.
P.-
¿Qué le recomienda a un joven de 18
años? ¿Meterse a camarero o estudiar
idiomas?
R.- Estudiar idiomas:
lo de camarero siempre tendrán tiempo de
hacerlo.
P.- ¿Sigue
corriendo?
R.- Sí, en la
fábrica, esto sí que es
correr.
P.- ¿Por qué no diseña
Lottusse una bota de fútbol para ganar a la
selección gala?
R.- Porque
prefiero diseñar una gran colección y
ganarles donde ellos son fuertes, la
moda.
P.- Por cierto, ¿no le
han dicho que Lottusse parece una marca de
reloj suizo o de queso
normando?
R.- Sí, por ello nos
deben ir tan bien estos países.
P.- Le veo muy joven. ¿Hay
que saber mucho de cueros para conservar
tan bien como usted el
cabello?
R.- Se lo debo a mis
padres.
P.- Ahora Lottusse ha
entrado en el mercado de China. ¿Para
vender o para manufacturar?
P.-
Absolutamente sólo para vender.